j. rafael garcia balcazar
Poeta adicto al portal
¡Nace el instinto que nos hace uno, luego miles en la carne!
vida y sobrevivencia...
Pez, cuando en tu matriz vital, el deseo cosquilleante se desliza
águila porqué, en tus miradas de verbos y desgarres
me aniquilo
León, en el lecho devorando esa presa umbría del delirio
paloma, al acurrucarme junto a tí, pacificas mi quemante frío
animalidad que me departes
palabra arrebolada
entrega y rapiña,
pleno masoquismo en la sádica vorágine
plenilunada, pleamada, menstruada
de agua salada, azul, roja, blanca, translúcida, dorada
¡oh, cruel espejismo de buscarme irracional en fiera alma
a veces en sus dientes, en sus uñas,
otras en su serpiente-seno
donde, ¡seremos uno o ninguno!
al saciarme de tu cuerpo, apretujarme, lamer tu sangre
tragarte toda, sin dejar ni un solo músculo ni hueso
sin ira ni querella
que un corazón, ¡perdona!, y nunca yerra
cuando el hambre de amor apremia la caza en el viaje
o excita con pasión inmaculada
el impulso brutal, bello y salvaje
amando en silencio (como el creador, antes del Hijo)
tu pureza, tu estigma, tu aullido,
tu ansia enlobada
¡tu posesión-entrega, cruel y placentera!
...animalizada, respetada
concluye orgánicamente el quinto día
vida y sobrevivencia...
Pez, cuando en tu matriz vital, el deseo cosquilleante se desliza
águila porqué, en tus miradas de verbos y desgarres
me aniquilo
León, en el lecho devorando esa presa umbría del delirio
paloma, al acurrucarme junto a tí, pacificas mi quemante frío
animalidad que me departes
palabra arrebolada
entrega y rapiña,
pleno masoquismo en la sádica vorágine
plenilunada, pleamada, menstruada
de agua salada, azul, roja, blanca, translúcida, dorada
¡oh, cruel espejismo de buscarme irracional en fiera alma
a veces en sus dientes, en sus uñas,
otras en su serpiente-seno
donde, ¡seremos uno o ninguno!
al saciarme de tu cuerpo, apretujarme, lamer tu sangre
tragarte toda, sin dejar ni un solo músculo ni hueso
sin ira ni querella
que un corazón, ¡perdona!, y nunca yerra
cuando el hambre de amor apremia la caza en el viaje
o excita con pasión inmaculada
el impulso brutal, bello y salvaje
amando en silencio (como el creador, antes del Hijo)
tu pureza, tu estigma, tu aullido,
tu ansia enlobada
¡tu posesión-entrega, cruel y placentera!
...animalizada, respetada
concluye orgánicamente el quinto día
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