El octavo día (fragmento V)

j. rafael garcia balcazar

Poeta adicto al portal
¡Nace el instinto que nos hace uno, luego miles en la carne!

vida y sobrevivencia...
Pez, cuando en tu matriz vital, el deseo cosquilleante se desliza
águila porqué, en tus miradas de verbos y desgarres
me aniquilo
León, en el lecho devorando esa presa umbría del delirio
paloma, al acurrucarme junto a tí, pacificas mi quemante frío

animalidad que me departes
palabra arrebolada
entrega y rapiña,
pleno masoquismo en la sádica vorágine
plenilunada, pleamada, menstruada
de agua salada, azul, roja, blanca, translúcida, dorada

¡oh, cruel espejismo de buscarme irracional en fiera alma
a veces en sus dientes, en sus uñas,
otras en su serpiente-seno
donde, ¡seremos uno o ninguno!
al saciarme de tu cuerpo, apretujarme, lamer tu sangre
tragarte toda, sin dejar ni un solo músculo ni hueso

sin ira ni querella
que un corazón, ¡perdona!, y nunca yerra
cuando el hambre de amor apremia la caza en el viaje
o excita con pasión inmaculada
el impulso brutal, bello y salvaje
amando en silencio (como el creador, antes del Hijo)
tu pureza, tu estigma, tu aullido,
tu ansia enlobada

¡tu posesión-entrega, cruel y placentera!

...animalizada, respetada

concluye orgánicamente el quinto día
 
¡Nace el instinto que nos hace uno, luego miles en la carne!

vida y sobrevivencia...
Pez, cuando en tu matriz vital, el deseo cosquilleante se desliza
águila porqué, en tus miradas de verbos y desgarres
me aniquilo
León, en el lecho devorando esa presa umbría del delirio
paloma, al acurrucarme junto a tí, pacificas mi quemante frío

animalidad que me departes
palabra arrebolada
entrega y rapiña,
pleno masoquismo en la sádica vorágine
plenilunada, pleamada, menstruada
de agua salada, azul, roja, blanca, translúcida, dorada

¡oh, cruel espejismo de buscarme irracional en fiera alma
a veces en sus dientes, en sus uñas,
otras en su serpiente-seno
donde, ¡seremos uno o ninguno!
al saciarme de tu cuerpo, apretujarme, lamer tu sangre
tragarte toda, sin dejar ni un solo músculo ni hueso

sin ira ni querella
que un corazón, ¡perdona!, y nunca yerra
cuando el hambre de amor apremia la caza en el viaje
o excita con pasión inmaculada
el impulso brutal, bello y salvaje
amando en silencio (como el creador, antes del Hijo)
tu pureza, tu estigma, tu aullido,
tu ansia enlobada

¡tu posesión-entrega, cruel y placentera!

...animalizada, respetada

concluye orgánicamente el quinto día

Un poema -in crescendo- con fluidez y una armoniosa y elocuente precisión. La penúltima estrofa es soberbia.
Todas las estrellas a tu talento y un beso para ti,:::hug:::
 

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