seso
Poeta asiduo al portal
Herirnos como un cometa
que flagela al cielo,
como nos gusta,
como debe de ser,
de mañana, tarde, noche,
a cada rato y sin parar,
sin importar dónde ni cómo,
herirnos profundo.
Herirnos de insaciable, de delirios,
de océanos inquietos,
de niebla voraz sobre la costa,
y que no baste
que flagela al cielo,
como nos gusta,
como debe de ser,
de mañana, tarde, noche,
a cada rato y sin parar,
sin importar dónde ni cómo,
herirnos profundo.
Crearnos abismos unos a otros,
abismos que acepten
nuestros cantos, nuestros gritos,
abismos que engendren todos los ecos
de la vida, de la muerte.
abismos que acepten
nuestros cantos, nuestros gritos,
abismos que engendren todos los ecos
de la vida, de la muerte.
Herirnos de insaciable, de delirios,
de océanos inquietos,
de niebla voraz sobre la costa,
y que no baste
Sangrar desde la ranura de la puerta
hasta el despegue de nuestros ojos,
sangrar y que todo salpique,
sangrar todos por todo lado,
tú del mío, yo del tuyo,
él del lado del otro
que la mira a ella
porque sangra de él.
hasta el despegue de nuestros ojos,
sangrar y que todo salpique,
sangrar todos por todo lado,
tú del mío, yo del tuyo,
él del lado del otro
que la mira a ella
porque sangra de él.
Herirnos
bajando
escalones
a cada rato,
C
A
Y
E
N
D
O
en un tumulto
de gente que se pregunta
lo mismo que tú, mientras la herida
sigue creciendo, mutando, mutando a mundano,
a pústula, a cangrena, a amputación, a muletas, a silla de ruedas,
a rastro de un arrastrado en el paraiso que dibujan los niños cerca
del precipicio donde pululan canciones del rio
que nadie escucha por falta de tiempo, arte,
o quién sabe qué, o por qué la tinta
se acaba o la inspiración o la locura,
pero la sangre
nunca
bajando
escalones
a cada rato,
C
A
Y
E
N
D
O
en un tumulto
de gente que se pregunta
lo mismo que tú, mientras la herida
sigue creciendo, mutando, mutando a mundano,
a pústula, a cangrena, a amputación, a muletas, a silla de ruedas,
a rastro de un arrastrado en el paraiso que dibujan los niños cerca
del precipicio donde pululan canciones del rio
que nadie escucha por falta de tiempo, arte,
o quién sabe qué, o por qué la tinta
se acaba o la inspiración o la locura,
pero la sangre
nunca
Última edición: