tomaldo
Poeta adicto al portal
Hoy soy un alma en pena,
un silencio me estremece;
tu memoria es una condena,
y no poder verte, una muerte.
Como un vegetal postrado,
como una gran piedra inerte,
maldigo cada latido,
maldigo mi vida y mi suerte.
Te perdí por estar perdido,
por volver a un amor consumado;
por ser de mis actos bandido,
vivo preso y desesperado.
Perdí tus caricias de seda,
que fundían de cariños mi espalda;
tu melena radiante y morena,
y tus ojos lindeza esmeralda.
Perdí tus sugestivos labios,
el regalo de tus miradas;
que ya no podamos besarnos,
mi corazón gota a gota desangra.
Créeme por favor que te quise,
es verdad que te quise, aunque fuera,
un infausto que tu reviviste,
aquella noche de otoño sincera.
No supe buscar el camino,
no pude encontrar la manera,
de esquivar este errado destino,
y luchar por quedarme a tu vera.
Perdona si un daño te hice,
que jamás mereciste te hiciera;
que mientras estuve contigo te quise,
te quiero, te quise y quisiera…
Cada poema es único; En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema, y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.
Octavio Paz
Copyright © 2008 Tomás García Martos. Todos los derechos reservados.
un silencio me estremece;
tu memoria es una condena,
y no poder verte, una muerte.
Como un vegetal postrado,
como una gran piedra inerte,
maldigo cada latido,
maldigo mi vida y mi suerte.
Te perdí por estar perdido,
por volver a un amor consumado;
por ser de mis actos bandido,
vivo preso y desesperado.
Perdí tus caricias de seda,
que fundían de cariños mi espalda;
tu melena radiante y morena,
y tus ojos lindeza esmeralda.
Perdí tus sugestivos labios,
el regalo de tus miradas;
que ya no podamos besarnos,
mi corazón gota a gota desangra.
Créeme por favor que te quise,
es verdad que te quise, aunque fuera,
un infausto que tu reviviste,
aquella noche de otoño sincera.
No supe buscar el camino,
no pude encontrar la manera,
de esquivar este errado destino,
y luchar por quedarme a tu vera.
Perdona si un daño te hice,
que jamás mereciste te hiciera;
que mientras estuve contigo te quise,
te quiero, te quise y quisiera…
Cada poema es único; En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema, y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.
Octavio Paz
Copyright © 2008 Tomás García Martos. Todos los derechos reservados.
Última edición:
::