Me han dicho
que andas merodeando por ahí,
sin vida, sin ganas de amar.
Que te ha pasado la vida,
sin que sientas que la mereces.
Me han dicho
que suplicas miradas por ahí,
que te embebes de suplicios,
y que no resistes los ojos de la gente
cuando quieren acercarte a ti.
Me han dicho
que susurras todo el tiempo por ahí,
sin que los oidos del destino
sepan de que estás hablando,
y que sueles no querer escucharlo a él.
Me han dicho
que manejas tu vida sin carnet por ahí,
llevándola a tontas y a locas,
llevándote por delante el sueño,
estrellándote contra tus miedos más locos.
Me han dicho
que ya no amas como antes por ahí,
y que juegas a vender tu amor,
como quien toma vino por tomar,
y lo penoso, es que yo, ya lo sabía.