rauloscar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Otra vez te amaneces de otoño,
costumbre la tuya amor
de ofrecer tus pétalos
a esta tentación de no quererte.
Te encierras en un instante
dejando a mis manos, tan lejos
del último sol que fuimos juntos.
No sabes cuánto duele
cuando me miras con tu espalda
y dejas a tus ojos
ausentes
del camino andado.
costumbre la tuya amor
de ofrecer tus pétalos
a esta tentación de no quererte.
Te encierras en un instante
dejando a mis manos, tan lejos
del último sol que fuimos juntos.
No sabes cuánto duele
cuando me miras con tu espalda
y dejas a tus ojos
ausentes
del camino andado.
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