Adrian Correa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi poema es muy triste
pero quería explicar
como Dios siendo sabio
se puede equivocar.
Me premió con un regalo
nueve meses demoró,
pero al llegar seria
lo que nadie imagino.
Era el niño más bello
con su piel de fina seda,
con la mano toco mi dedo
como si ya me quisiera.
La luna cerró los ojos
es sol se oscureció,
cuando el doctor me dijo
su hijito recién falleció.
En mi cuerpo no entraba
ni una gota más de dolor,
todo eran llanto, lágrimas
y la sensación de estupor.
Una respuesta quería
nadie me la podía dar,
al salir vi una iglesia
y quise a Dios increpar.
Al entrar fui de prisa
directo hacia el altar,
no quería intermediarios
solo con Dios conversar.
Pero el estaba ocupado
y no me pudo atender,
al mirar hacia un costado
comencé a comprender.
Los ángeles me miraban
con su carita inocente,
salí con paso tranquilo
me sentía diferente.
Hoy entiendo el porque
de lo que a mi me pasó,
por estar Dios ocupado
de regalo se equivocó.
Al darse cuenta de eso
lo tuvo que regresar,
me había mandado un ángel
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