ñonguito
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando vuelvas
Cuando vuelvas, se enmudecerá la agonía
se encenderán mis ojos negros,
y nuestro cuerpo estallará
como dos volcanes de deseos.
Cuando vuelvas, las aves surcarán los cielos
y se anidarán en aquellos bosques relegados,
el sol saldrá por mi ventana muy reluciente
y nuestras mañanas se harán eternamente.
Cuando vuelvas, las estrellas irradiarán, (con fulgor)
las flores de mi campo se impregnarán, (con tu olor)
sentiré tus labios céfiros de aliento abrasador
y el silencio vociferará a gran fervor.
Cuando vuelvas, el mar recobrará su color;
su onda sonante, su blanca espuma
perdidos en este mundo ante la bruma,
sólo contigo, mi corazón calmará su dolor.
Cuando vuelvas , la luna desencajada
jamás se reirá, de mis noches desoladas,
porque tú serás, esa luz plateada
que enmudeces mi agonía,
enciendes mi mirada,
te anidas en mis sentidos,
engrandeces mis deseos,
reluces mis mañanas
y calmas todo mi dolor.
Cuando vuelvas, se enmudecerá la agonía
se encenderán mis ojos negros,
y nuestro cuerpo estallará
como dos volcanes de deseos.
Cuando vuelvas, las aves surcarán los cielos
y se anidarán en aquellos bosques relegados,
el sol saldrá por mi ventana muy reluciente
y nuestras mañanas se harán eternamente.
Cuando vuelvas, las estrellas irradiarán, (con fulgor)
las flores de mi campo se impregnarán, (con tu olor)
sentiré tus labios céfiros de aliento abrasador
y el silencio vociferará a gran fervor.
Cuando vuelvas, el mar recobrará su color;
su onda sonante, su blanca espuma
perdidos en este mundo ante la bruma,
sólo contigo, mi corazón calmará su dolor.
Cuando vuelvas , la luna desencajada
jamás se reirá, de mis noches desoladas,
porque tú serás, esa luz plateada
que enmudeces mi agonía,
enciendes mi mirada,
te anidas en mis sentidos,
engrandeces mis deseos,
reluces mis mañanas
y calmas todo mi dolor.
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