Johan Sebastian
Poeta recién llegado
Nostalgia.
Y que pensaré en aquellos años
cuando ya tenga claros en la cabeza,
y los ojos denoten mi edad.
Me sentaré al atardecer
cuando la brisa
precipite lágrimas en mis ojos
¿y en mi alma?
Y con tristeza perciba
el paso del tiempo
Cuando la muerte me haga sentir
un poco su peso;
cuando la realidad le haya ganado la batalla
a los sueños;
cuando las lágrimas no sean suficientes
para expresar el dolor
de tantos anhelos perdidos,
olvidados,
amontonados en un cajón,
esperando tontamente ser cumplidos
sin darse cuenta de que
la persona que los generó
ya no era la misma,
pero ella, imperturbable,
seguirá mirando al horizonte,
a pesar de los golpes recibidos,
de las heridas,
algunas cicatrizadas,
otras dolorosamente abiertas
¿Tendré los brazos extendidos?
¿Será la escucha la misma.
o más sabia,
o encerrada en sí misma?
Hoy me pregunto si seguiré vivo,
realmente vivo.
Quizás entonces me pregunte
si pude vivir,
o si fue una ilusión...
una dulce ilusión.
Nostalgia que cuestiona,
que nunca se va,
inclusive ahora,
incipiente, sin fuerza,
con un futuro que la reprime,
pero tranquila,
sabiéndose eterna.
cuando ya tenga claros en la cabeza,
y los ojos denoten mi edad.
Me sentaré al atardecer
cuando la brisa
precipite lágrimas en mis ojos
¿y en mi alma?
Y con tristeza perciba
el paso del tiempo
Cuando la muerte me haga sentir
un poco su peso;
cuando la realidad le haya ganado la batalla
a los sueños;
cuando las lágrimas no sean suficientes
para expresar el dolor
de tantos anhelos perdidos,
olvidados,
amontonados en un cajón,
esperando tontamente ser cumplidos
sin darse cuenta de que
la persona que los generó
ya no era la misma,
pero ella, imperturbable,
seguirá mirando al horizonte,
a pesar de los golpes recibidos,
de las heridas,
algunas cicatrizadas,
otras dolorosamente abiertas
¿Tendré los brazos extendidos?
¿Será la escucha la misma.
o más sabia,
o encerrada en sí misma?
Hoy me pregunto si seguiré vivo,
realmente vivo.
Quizás entonces me pregunte
si pude vivir,
o si fue una ilusión...
una dulce ilusión.
Nostalgia que cuestiona,
que nunca se va,
inclusive ahora,
incipiente, sin fuerza,
con un futuro que la reprime,
pero tranquila,
sabiéndose eterna.
Seba.