Oye, Rey del Soneto, así te llamaba antes, me acordé.
Sé que ustedes respetan mucho la Clásica, me refiero a los mexicanos, y yo soy de las que piensa, pero sólo, a veces, que está extinta, pero leyéndote, y leyendo a Eduardo me doy cuenta que no es así, pero la magia está en que también, además del talento, los conocimientos, el alma esté implícita en cada verso, porque me ha tocado leer Poesías "perfectas", muchas veces, pero carecen de alma, y al hacerlo para mí no es Poesía.
Creo que me salí del contexto acusándome a mí misma, pero es un alcance para decir que admiro esto que es tan tuyo versando para Eduardo, un gran poeta como tú, de rima y clásica, pero lo más valioso para mí es que, además de buenos poetas son grandes seres humanos y amigos.
Grande tú, grande Eduardo, gran maestro y caballero.
Me gustó mucho
Un abrazo, Jesús
Se comparten las estrellas