Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tu faz mirar provoca mis entrañas
de mil tintes fatales:
te observo en funerales
del filo de guadañas.
Tu trágica sonrisa complementa
relámpagos de cielo en la tormenta
de mis adversidades
(caminos relucientes sin bondades).
Las lágrimas solemnes de tristeza
me observan vulnerable;
mas, piensa en calidad de mi destreza,
no imagen detestable.
Olvídate, mujer, de tonterías
y deja tus pendencias;
regresa los intentos a la vida
y no con tus carencias,
que encajan en mi piel tu voz suicida.
Lamento ver tu rostro de improviso
con fuga al paraíso;
salud deshilvanada a lo que siento:
retratos deshechados por el viento.
No dejes de vivir:
soporta la tortura;
recuerda la cordura;
falleces cuando tienes que morir.
de mil tintes fatales:
te observo en funerales
del filo de guadañas.
Tu trágica sonrisa complementa
relámpagos de cielo en la tormenta
de mis adversidades
(caminos relucientes sin bondades).
Las lágrimas solemnes de tristeza
me observan vulnerable;
mas, piensa en calidad de mi destreza,
no imagen detestable.
Olvídate, mujer, de tonterías
y deja tus pendencias;
regresa los intentos a la vida
y no con tus carencias,
que encajan en mi piel tu voz suicida.
Lamento ver tu rostro de improviso
con fuga al paraíso;
salud deshilvanada a lo que siento:
retratos deshechados por el viento.
No dejes de vivir:
soporta la tortura;
recuerda la cordura;
falleces cuando tienes que morir.
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