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Déjame llamarte Raquel

Tu nombre no me importa
pero adivino que estás sola,
que tus cicatrices sangran,
que a veces llegan moscas
de miedo a tu hiel.

Permites que el viento arrope
tu cara de virgen contraída,
cuarenta y cinco años,
hijos y un buey a tu lado;
malos presagios.

Nos miramos de soslayo
y un vino en la deshora,
en el rincón de la duda
nos erizó la piel.


Llegaron los tópicos:
"como si ya nos conociéramos"
"de habernos encontrado antes".

Finalmente todo fue hígado
aquella noche de lágrimas,
silencios, gravedad y los planetas
que buscaban el ajuste
entre las sábanas.

Al iniciar la presentación formal
mis dedos estorbaron tus palabras:
“Deja que te llame Raquel”,
no quiero saber
el sueño de tus lágrimas,
no para repetir la misma historia.

Cardenal
 
Última edición:
Excelente, me quedé totalmente atrapado con la historia de este poema, con la belleza de los versos y las imágenes y con ese final que me parece exquisito.
Un gran poema, saludos.
 
Me encanta la forma en que expresas tus sentimientos amigo poeta, la manera en que desarollas tus versos, la historia que en ellos se plantea, se siente y se imagina, soledad, nostalgia, amor, ternura.

Todo un placer visitarte.
Besitos y cariños para ti.
 
Tu nombre no me importa
pero adivino que estás sola,
que tus cicatrices sangran,
que a veces llegan moscas
de miedo a tu hiel.

Permites que el viento arrope
tu cara de virgen contraída;
son cuarenta y cinco años,
hijos, un buey como yo a tu lado
y malos presagios.

Nos miramos de soslayo
y terminamos tomando vino en la deshora,
en el rincón de la duda;
erizada la piel,
como si ya nos conociéramos, pensando
que debimos habernos encontrado antes.

Finalmente todo fue hígado
aquella noche de lágrimas,
silencios, gravedad y los planetas
que buscaban algún ajuste
entre sus órbitas.

Al iniciar la presentación formal,
mis dedos estorbaron tus palabras.
“Déja que te llame Raquel”,
no quiero saber tu nombre,
nada más el sueño de tus lágrimas,
mi vida, no quiero para ti
otra vez la misma historia.

Cardenal


Amigo me duele tu poema (quizas es realidad conocida) o solo el sueño de que me llamaran Raquel.
Un beso admirado y mis estrellas
Margot
 
"Déjame que te llame Poeta, Cardenal". Porque -con el permiso de Saramago - tu poética es digna de Todos Los Nombres.

Estrellas superlativas. Y un abrazo, para retomar, con el afecto de siempre, los bellos trajines juramusos. Ojalá hayás descansado en las vacaciones.
 
bello poema que traspasa la linea de la levedad , de lo cotidiano del amor...me encanto
saludos
 

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