Sinuhé
Poeta adicto al portal
Escribirte, con la tinta morada.
Cobijarte, del inquieto fantasma del armario.
Es de nuevo el parque de la escuela, el día de la fiesta.
Y preguntar tu nombre, a los celos;
al eterno amante de la acacia.
Allí los dos, actores del crepúsculo,
del séptimo día en la tarde; del nuestro.
Y saciar el dolor, mentir de nuevo.
Volverás a casa; en vuelo, hasta el jardín de la brisa;
al abrigo de tus días, los míos, los que ya no vienen:
la fuente, de tu mirada tímida, la de tu abrazo.
Y después, que tomas mi mano y vuelves a Dios.
Son mil años, me perdonas...
......
.....
....
...
..
.
Cobijarte, del inquieto fantasma del armario.
Es de nuevo el parque de la escuela, el día de la fiesta.
Y preguntar tu nombre, a los celos;
al eterno amante de la acacia.
Allí los dos, actores del crepúsculo,
del séptimo día en la tarde; del nuestro.
Y saciar el dolor, mentir de nuevo.
Volverás a casa; en vuelo, hasta el jardín de la brisa;
al abrigo de tus días, los míos, los que ya no vienen:
la fuente, de tu mirada tímida, la de tu abrazo.
Y después, que tomas mi mano y vuelves a Dios.
Son mil años, me perdonas...
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