Desde entonces lo se

Antonio Javier Fuentes So

Poeta que considera el portal su segunda casa
Llegaba el metro a la estación
con su murmullo,
plagiando el ruido del mar
que conocimos.
En ese andén,
orilla de arenas movedizas,
escuché tu silencio
romper contra las rocas.
Me gritó que tu alma
era del viento.
Yo miré hacia otro lado,
y aprendí a naufragar
en un barco de papel
movido por tu aliento
al pronunciar mi nombre,
al decirme te quiero por costumbre.
 
Amigo mio,ne deja una amargura que se une al gusto de leer una asi tan bella obra.
Siento aquel ruido y el murmullo
y tambien siento la garganta que se bloquea en el percibir como acostumbrarse, mata el amor.

Te abrazo

sebastiano
 
Excelente, la terrible melancolía de la costumbre sin pasión, dibujada en perfectas imágenes que duelen de solo leerlas.
Y uno mira para el otro lado para esquivarle a esa verdad, como muriendo una muerte menos drástica.
Un poema impecable amigo, con las comparaciones justas y el final que mejor cierre no podía ser.
Saludos Antonio.
 
Me encanto leerte...disfrute cada palabra que se fue impregnando en mi alma...un poema bellisimo...te dejo un beso y un fuerte abrazo
 
Llegaba el metro a la estación
con su murmullo,
plagiando el ruido del mar
que conocimos.
En ese andén,
orilla de arenas movedizas,
escuché tu silencio
romper contra las rocas.
Me gritó que tu alma
era del viento.
Yo miré hacia otro lado,
y aprendí a naufragar
en un barco de papel
movido por tu aliento
al pronunciar mi nombre,
al decirme te quiero por costumbre.

Dulce sensación de un sabor amargo en un te quiero acostumbrado.
Grande, Javier.
Un abrazo.
Xosé.
 
Antonio, que gusto leerte de nuevo :).

Ahora bien, estos versos duelen en toda la extensión de la palabra, y por su puesto en la del poema, siendo esa última sentencia... eso, una sentencia de desolación. El poema es simplemente excelente, aún cuando traiga lágrimas y tristezas impuestas en cada letra. Aplausos completicos.

Saludos de Caballero

Te teno abandonado, como a tantos amigos por mi larga ausencia. Vuelvo con ganas de devorar todo lo que me he perdido en este tiempo. Pasare por tu casa. Un abrazo
 
Llegaba el metro a la estación
con su murmullo,
plagiando el ruido del mar
que conocimos.
En ese andén,
orilla de arenas movedizas,
escuché tu silencio
romper contra las rocas.
Me gritó que tu alma
era del viento.
Yo miré hacia otro lado,
y aprendí a naufragar
en un barco de papel
movido por tu aliento
al pronunciar mi nombre,
al decirme te quiero por costumbre.


OH, si, que tristeza de poema y a la vez cuanta belleza contiene.
Que ingrato es el te quiero, ese de por costumbre.
Antonio que bien escribes, nos abandonas de vez en cuando y cuando asomas sorprendes.
Besos que te llevan las nubes de algodón, detrás están las estrellas,
que no me olvide de ellas.
Lola
 
OH, si, que tristeza de poema y a la vez cuanta belleza contiene.
Que ingrato es el te quiero, ese de por costumbre.
Antonio que bien escribes, nos abandonas de vez en cuando y cuando asomas sorprendes.
Besos que te llevan las nubes de algodón, detrás están las estrellas,
que no me olvide de ellas.
Lola

Que haria yo sin ti, sin chiqui...?
 
Querido amigo, tus letras van más allá del sufrimiento; es duro cuando dejamos caer al suelo esa bola de cristal, que llamamos amor, pero lo que más duele son esos pequeños trozos que coleccionamos en el baúl del desencuentro!
Besos y abrazos,
Chiqui.-
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba