Eduardo Morguenstern
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡NUNCA! ¡NUNCA! (Como "El Cuervo" de Edgar Alan Poe)
Cansado ya el sol de su diario viaje
se ocultó tiñendo en rosas el horizonte
y las sombras, no supe hacia adonde
se llevaron los rumores de la tarde.
Del lago a la vera y en piedra taciturna
me sentaba cuando ví venir a las estrellas
y al crecer la densa soledad nocturna
rodó la luna, tan plácida y tan bella
que en sus albos resplandores proyectaba
en mi alma una visión de su figura
y sentí con qué hondo amor aún la amaba,
que inundado de infinitas amarguras
y las pupilas en lágrimas mojadas
fue que volví a jurarme ¡Nunca! ¡Nunca!
EDUARDO MORGUENSTERN
Cansado ya el sol de su diario viaje
se ocultó tiñendo en rosas el horizonte
y las sombras, no supe hacia adonde
se llevaron los rumores de la tarde.
Del lago a la vera y en piedra taciturna
me sentaba cuando ví venir a las estrellas
y al crecer la densa soledad nocturna
rodó la luna, tan plácida y tan bella
que en sus albos resplandores proyectaba
en mi alma una visión de su figura
y sentí con qué hondo amor aún la amaba,
que inundado de infinitas amarguras
y las pupilas en lágrimas mojadas
fue que volví a jurarme ¡Nunca! ¡Nunca!
EDUARDO MORGUENSTERN