Isabel Miranda de Robles
Poeta que considera el portal su segunda casa
RECIEN HABIAN PECADO…
Le pedí prestado,
a Dios, su cielo
para escribirte en él,
el más grande “te quiero”.
A formarlo me ha ayudado,
con piquitos de estrellas jubiladas.
Con trocitos de nubes
de aguadulce de mayo.
Con sonrisas de ángeles
que recién habían pecado.
Al terminar,
puso un lucero
en mis manos,
y me dijo:
“dile que yo también lo quiero
que yo jamás lo he olvidado.”
ISABEL
Le pedí prestado,
a Dios, su cielo
para escribirte en él,
el más grande “te quiero”.
A formarlo me ha ayudado,
con piquitos de estrellas jubiladas.
Con trocitos de nubes
de aguadulce de mayo.
Con sonrisas de ángeles
que recién habían pecado.
Al terminar,
puso un lucero
en mis manos,
y me dijo:
“dile que yo también lo quiero
que yo jamás lo he olvidado.”
ISABEL
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