Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
Uno se queda solo en una plaza quieta,
enmudecen los autos tras las paredes viejas.
Las alas de paloma se vuelven de papel
las campanas son sólo cobre muerto.
La tarde del adiós lo llena todo:
rezumban los oídos
y la vista se opaca,
se borran las siluetas
y las calles se pierden,
no existe algún mañana
ni siquiera una espera.
La tarde del adiós
entumece los huesos
paraliza la sangre:
vuelve de losa el pecho.
enmudecen los autos tras las paredes viejas.
Las alas de paloma se vuelven de papel
las campanas son sólo cobre muerto.
La tarde del adiós lo llena todo:
rezumban los oídos
y la vista se opaca,
se borran las siluetas
y las calles se pierden,
no existe algún mañana
ni siquiera una espera.
La tarde del adiós
entumece los huesos
paraliza la sangre:
vuelve de losa el pecho.