Violeta
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aquí entre la nada,
hay párpados que cosen lluvias,
madrugadas que hilan tu nombre ausente
y rompen la brújula que me lleva a tu cielo.
Te pienso,
e intento rozar con mis labios
tu aura inventada en la fotografía;
y entonces enmudece la flor violeta.
Está mi playa tan desnuda,
los faroles no encienden la antorcha de luz,
se apagaron con tu ausencia,
todo quedó desierto.
Ahora las lunas sangran,
gritan y lloran.
Sólo queda el latido de un juramento;
la ternura inmaculada de nuestro sueño blanco.
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