Gabriel
Poeta fiel al portal
Todo el cielo
que pueden mi ojos,
no alcanza
ante la inmensidad
de tu mirada.
Ni siquiera hay lugar
para el engaño,
ni siquiera hay espacio
para la duda.
Y es tu relieve carnal
que atosiga,
la superficie de mi cuerpo
en retirada,
porque mis manos
no lo consiguen todo,
sumado a esta desértica boca
que no satisfacen tu sequedad.
Aun, cuando siendo tu secreto,
lo intuyo callado,
comprendo que a veces
no basta estar enamorados,
para poder amar...
profundamente.
que pueden mi ojos,
no alcanza
ante la inmensidad
de tu mirada.
Ni siquiera hay lugar
para el engaño,
ni siquiera hay espacio
para la duda.
Y es tu relieve carnal
que atosiga,
la superficie de mi cuerpo
en retirada,
porque mis manos
no lo consiguen todo,
sumado a esta desértica boca
que no satisfacen tu sequedad.
Aun, cuando siendo tu secreto,
lo intuyo callado,
comprendo que a veces
no basta estar enamorados,
para poder amar...
profundamente.
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