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tiene el honor y la alegría de presentaros
el poemario de una usuaria muy querida,
una luchadora, leal, valiente, tierna y honesta,
una gran amiga sin la cual esta casa no sería la misma
tiene el honor y la alegría de presentaros
el poemario de una usuaria muy querida,
una luchadora, leal, valiente, tierna y honesta,
una gran amiga sin la cual esta casa no sería la misma
TUTI
Nombre real:
Anna Francisca Rodas Iglesias
http://annafranciscarodasiglesias-tuti.blogspot.com/
Anna Francisca Rodas Iglesias
http://annafranciscarodasiglesias-tuti.blogspot.com/
Título de su poemario:
"OBSIDIANNA"
Prólogo/presentación del libro a cargo de Edelabarra:
Decía Borges que a cada escritor, le cabe una identificación, según su obra; si pensamos en Cervantes, pensamos en el Quijote, pensar en Goethe es pensar en el Fausto; en Quevedo la palabra es lo intrínseco, en Lope es la forma; así los recordamos por su legado intemporal. En Lorca la trasgresión y el sentimiento, en Darío el ritmo, en Neruda los sonidos, los timbres.
Con Rodas Iglesias, asistimos a una aurora esplendorosa, donde lo intrínseco, es la metáfora amorosa.
En todos sus versos, el velo de la metáfora, cubre pudorosamente su cristalina intimidad, donde el amor es una constante y franca expresión al compás de su latido.
Tiene además su poesía, la virtud de mostrarla como un ser vulnerable, que invita a su protección, en contrapuesta paradoja con la firmeza y seguridad de su pensamiento.
Como la exacerbación de la femineidad, su pluma nos muestra ambas facetas, por un lado la insobornable personalidad, basada en sólidos principios de libertad y respeto que se manifiestan en su valiente lucha contra las injusticias y todo tipo de tiranías (poemas y otros escritos que hemos tenido oportunidad de leer fuera de la presente obra) y por otro, la fragilidad y una extrema sensibilidad que se refleja en cada verso al expresar el dolor, tanto propio como ajeno, en incomparable arrullo que envuelve al lector, provocando en él una inmediata admiración e identificación con el destinatario de sus poemas, a la que es imposible sustraerse.
Dije asistimos a una aurora esplendorosa, porque se inicia con este despertar, una nueva etapa en la Poesía de América y en un estilo totalmente nuevo, no convencional, al leer cada verso nos atrapa su misterio, su pudoroso hermetismo, la amorosa mirada que penetra los sentidos, el compartir la manta y la copa, la mano que se extiende y el abrir la ventana al alma amiga.
Es patente la lucha en búsqueda de su identidad, su destino y el dominio de sí misma, jaqueada por factores externos e internos, que enriquece esa metáfora permanente, sin convencionalismos y en lenguaje nuevo que por momentos se eleva muy por encima del resto en refinada expresión y sublime vuelo, donde la fogosa capacidad de amor y la ausencia están en pugna, constituyendo quizás la razón principal de esa vulnerabilidad que percibimos.
El haber sido elegido para llevar a la pila su primer ejemplar de poemas, me llena de orgullo y agradecimiento, primero por la amistad y respeto que nos une y segundo por saber que nos encontramos ante un hecho trascendente en las letras de Colombia y del habla castellana.
El distinguido nombre de Anna Francisca Rodas Iglesias, engalana de palabras y sonidos la presentación de este libro,
pero ella es Tuti, para siempre y para nosotros.
Eduardo León de la Barra
Buenos Aires,
Septiembre 2009
Aún no he tenido la oportunidad de leer su poemario y no sé si este poema que os coloco a continuación está o no incluido en él, pero os lo pongo como testimonio de una voz que hoy es protagonista, con toda mi admiración, mi respeto y mi cariño
INTROSPECTIVA
De TUTI
Esta soy,
enfundada en el marasmo intrínseco, la mirada ausente.
¿Qué queda?
toneladas de dudas resbalando el andamio que aún te nombra.
Soy el desvelo que converge en dos húmedas estaciones,
una señal de Pare, un cruce fantasma.
Todo acontece.
¿Qué habrá más allá del silencio?
Te nombra todo te nombra,
la gota que resbala, la herrumbre en ciernes,
el puente levadizo que dirimió las palabras.
Sabe a destierro el delirio,
estas manos que no alcanzan.
Ocaso, ¿cómo invoco tu nombre?...
Feliciades querida amiga
JULIA
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