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Colores

Susana del Rosal

Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces me pregunto si es sólo la costumbre
lo que ata mi cintura con este delantal
que se aferra a mi talle y que oculta los valles
lejanos y serenos que gritan libertad.


A veces... sólo a veces, corriendo con mis sueños,
descalza sobre el césped tranquilo y refrescante,
escondida en lo verde, fantasiosa y sonriente
me he encontrado, perdida, otros brazos amantes.


Si tejiera mi estambre con esos dos colores,
unos ratos despierta, otros ratos dormida,
hallaría en su balance el ajuste perfecto,
la sazón que en el tedio, hoy le falta a la vida.


Pero es fuerte el amarre del entorno, la calle,
el decir de la gente y el absurdo murmullo.
Allá sigue mi valle, con su verde impaciente
y mis brazos ardientes... esperando los tuyos.
 
Entre el despertar y el dormir tienes el soñar, donde todos los colores invaden los sentidos.

Gracias por tan bonitos versos. Un besito.
 
A veces me pregunto si es sólo la costumbre
lo que ata mi cintura con este delantal
que se aferra a mi talle y que oculta los valles
lejanos y serenos que gritan libertad.


A veces... sólo a veces, corriendo con mis sueños,
descalza sobre el césped tranquilo y refrescante,
escondida en lo verde, fantasiosa y sonriente
me he encontrado, perdida, otros brazos amantes.


Si tejiera mi estambre con esos dos colores,
unos ratos despierta, otros ratos dormida,
hallaría en su balance el ajuste perfecto,
la sazón que en el tedio, hoy le falta a la vida.


Pero es fuerte el amarre del entorno, la calle,
el decir de la gente y el absurdo murmullo.
Allá sigue mi valle, con su verde impaciente
y mis brazos ardientes... esperando los tuyos.

El verde color de libertad y eperanza, verde hierba que que le da aliento a la vida y la libera del tedio, allá donde esperan unos brazos ardientes sedientos de amor. Bello poema lleno de frescura y entrega. Un abrazo y estrellas.
 
El verde color de libertad y eperanza, verde hierba que que le da aliento a la vida y la libera del tedio, allá donde esperan unos brazos ardientes sedientos de amor. Bello poema lleno de frescura y entrega. Un abrazo y estrellas.




Gracias, querida Lore. Estimo mucho tu lectura. Un abrazo.
 
Querida poetisa...anhelante y llena de fantasía...así te puedo ver...llena de poesía...gracias por compartirlo...estrellas y saludos cariñosos...Mariela
 
A veces me pregunto si es sólo la costumbre
lo que ata mi cintura con este delantal
que se aferra a mi talle y que oculta los valles
lejanos y serenos que gritan libertad.


A veces... sólo a veces, corriendo con mis sueños,
descalza sobre el césped tranquilo y refrescante,
escondida en lo verde, fantasiosa y sonriente
me he encontrado, perdida, otros brazos amantes.


Si tejiera mi estambre con esos dos colores,
unos ratos despierta, otros ratos dormida,
hallaría en su balance el ajuste perfecto,
la sazón que en el tedio, hoy le falta a la vida.


Pero es fuerte el amarre del entorno, la calle,
el decir de la gente y el absurdo murmullo.
Allá sigue mi valle, con su verde impaciente
y mis brazos ardientes... esperando los tuyos.
hermsos colores en tus letras poeta, grato leerla
 

Hola Susana:

Muy bueno el mensaje que dejas en este bien elaborado poema.
Un verdadero gusto navegar por el mar de tus versos.

Saludos cordiales.
Angel.
El Armador de Sonetos.
 
A veces me pregunto si es sólo la costumbre
lo que ata mi cintura con este delantal
que se aferra a mi talle y que oculta los valles
lejanos y serenos que gritan libertad.


A veces... sólo a veces, corriendo con mis sueños,
descalza sobre el césped tranquilo y refrescante,
escondida en lo verde, fantasiosa y sonriente
me he encontrado, perdida, otros brazos amantes.


Si tejiera mi estambre con esos dos colores,
unos ratos despierta, otros ratos dormida,
hallaría en su balance el ajuste perfecto,
la sazón que en el tedio, hoy le falta a la vida.


Pero es fuerte el amarre del entorno, la calle,
el decir de la gente y el absurdo murmullo.
Allá sigue mi valle, con su verde impaciente
y mis brazos ardientes... esperando los tuyos.


Son sublimes las palabras que emanan del sentimiento...


Aplausos a todas!!


Saludos en letras
Un abrazo
 
Maravilloso tu poema. Hasta aquí no te había leído. Me complazco de hacerlo ahora. Te refugias en sueños coloridos que de alguna manera apagan "el tedio". Lo has dicho de manera excelente. Un abrazo. Aicila
 
Un gran poema, de los pocos que son escritos con tiza que viene del alma,

Me encantó lo del delantal, seguro eres una buena cocinera...

Saludo faterno

Carlos Miranda
 
Muy hermoso tu poema Susana.

Cuánta sazón perdemos por el casi permanente tedio de la diaria rutina.

Estrellas y un abrazo!
 
A veces me pregunto si es sólo la costumbre
lo que ata mi cintura con este delantal
que se aferra a mi talle y que oculta los valles
lejanos y serenos que gritan libertad.


A veces... sólo a veces, corriendo con mis sueños,
descalza sobre el césped tranquilo y refrescante,
escondida en lo verde, fantasiosa y sonriente
me he encontrado, perdida, otros brazos amantes.


Si tejiera mi estambre con esos dos colores,
unos ratos despierta, otros ratos dormida,
hallaría en su balance el ajuste perfecto,
la sazón que en el tedio, hoy le falta a la vida.


Pero es fuerte el amarre del entorno, la calle,
el decir de la gente y el absurdo murmullo.
Allá sigue mi valle, con su verde impaciente
y mis brazos ardientes... esperando los tuyos.

Bellísimos estos alejandrinos asonantados, querida Albaclara,
dominas el manejo de la belleza y el tiempo en tus letras
y le has dado inmejorable desenlace,
en el que luce tu buen corazón
y tu juvenil deseo de amar;
un abrazo,
Eduardo.
 
A veces me pregunto si es sólo la costumbre
lo que ata mi cintura con este delantal
que se aferra a mi talle y que oculta los valles
lejanos y serenos que gritan libertad.


A veces... sólo a veces, corriendo con mis sueños,
descalza sobre el césped tranquilo y refrescante,
escondida en lo verde, fantasiosa y sonriente
me he encontrado, perdida, otros brazos amantes.


Si tejiera mi estambre con esos dos colores,
unos ratos despierta, otros ratos dormida,
hallaría en su balance el ajuste perfecto,
la sazón que en el tedio, hoy le falta a la vida.


Pero es fuerte el amarre del entorno, la calle,
el decir de la gente y el absurdo murmullo.
Allá sigue mi valle, con su verde impaciente
y mis brazos ardientes... esperando los tuyos.

Qué hermoso poema. Fue grato incursionar en tus letras.

Luis María Murillo Sarmiento

http://luismmurillo.blogspot.com/ (Página de crítica y comentarios)
http://luismariamurillosarmiento.blogspot.com/ (Página literaria)
http://twitter.com/LuisMMurillo
 

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