noskrad
Poeta asiduo al portal
Ya son sólo recuerdos,
todos aquellos momentos…
Tuve miedo a decir te quiero,
tuve miedo a vivir cada momento,
me estremecí ante la felicidad,
negué cada oportunidad.
Tuve miedo al riesgo,
tuve miedo a soñar de nuevo,
miles de ojos me criticaron,
lo que algún día amé, alejaron…
Un manto gris manchado de lágrimas…
Mi satisfacción fue el fracaso de muchos,
esperando romper el silencio rotundo,
y perdí el miedo, pero perdí mi vida con ello,
ahora hago un recuento…
Demonio, mentiroso, destructor de sentimientos,
manipulador, con todos y para todo un juego,
pagando inocentes, la sangre derramada injustamente.
Cuando se irguió la cruz negra,
su sombra ordenó su sentencia,
dos lunas marcaron la fecha,
un eclipse destrozó un alma ajena.
Y muerte en vida, vagando,
siendo todo lo contrario,
aniquilando con cada paso,
cualquier sentimiento humano.
Ya en el infierno se probó el destierro,
cenizas y azufre tatuaron la marca de lo nunca logrado…
Hechizos y maldiciones no dieron la solución,
cuando una estrella por fin brilló,
un espejismo más el sepulcro cerró.
Un sacrificio en trueque amargo,
la amistad, el cariño, terminó el eterno letargo.
Aunque una vez más todo acabó,
la vida por fin continuó,
el miedo y la muerte se esfumaron,
como los ríos de lava se evaporaron,
Tuve miedo a vivir, a sufrir y al herir.
Y ahora son sólo recuerdos,
que no permiten respirar en el deseo.
Benditos sean sus nombres,
que al miedo enterraron, en el cementerio de los horrores.
todos aquellos momentos…
Tuve miedo a decir te quiero,
tuve miedo a vivir cada momento,
me estremecí ante la felicidad,
negué cada oportunidad.
Tuve miedo al riesgo,
tuve miedo a soñar de nuevo,
miles de ojos me criticaron,
lo que algún día amé, alejaron…
Un manto gris manchado de lágrimas…
Mi satisfacción fue el fracaso de muchos,
esperando romper el silencio rotundo,
y perdí el miedo, pero perdí mi vida con ello,
ahora hago un recuento…
Demonio, mentiroso, destructor de sentimientos,
manipulador, con todos y para todo un juego,
pagando inocentes, la sangre derramada injustamente.
Cuando se irguió la cruz negra,
su sombra ordenó su sentencia,
dos lunas marcaron la fecha,
un eclipse destrozó un alma ajena.
Y muerte en vida, vagando,
siendo todo lo contrario,
aniquilando con cada paso,
cualquier sentimiento humano.
Ya en el infierno se probó el destierro,
cenizas y azufre tatuaron la marca de lo nunca logrado…
Hechizos y maldiciones no dieron la solución,
cuando una estrella por fin brilló,
un espejismo más el sepulcro cerró.
Un sacrificio en trueque amargo,
la amistad, el cariño, terminó el eterno letargo.
Aunque una vez más todo acabó,
la vida por fin continuó,
el miedo y la muerte se esfumaron,
como los ríos de lava se evaporaron,
Tuve miedo a vivir, a sufrir y al herir.
Y ahora son sólo recuerdos,
que no permiten respirar en el deseo.
Benditos sean sus nombres,
que al miedo enterraron, en el cementerio de los horrores.
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