J.Allan
Poeta recién llegado
Las cortinas se movían como si fueran serpientes embravecidas, el dulce resplandor de la luna podía filtrarse como agua en un colador, James se precipitó a tomar una taza de té que había puesto a enfriar junto a la ventana, los espectros podían sentirse en el helado viento que recorría la habitación, James estaba paranoico y comenzó a dar vueltas y el sonido rechinante que salía de sus zapatos al contacto con la madera lo volvía aun mas loco:
-!Moriré antes que salgáis de mi!-gritó- tomando un martillo y varios clavos que estaban en la mesa y sin dudarlo se apresuró a clavar un clavo en cada uña de la mano derecha, se clavó en la garganta un destornillador y antes de que pudiera agonizar, el viento cesó, las cortinas se paralizaron y el sonido del ambiente calló armoniosamente, y la luz del sol comenzó a apoderarse del día, la noche otra vez devoró mas que sueños, la noche, enloqueció el deseo.
-!Moriré antes que salgáis de mi!-gritó- tomando un martillo y varios clavos que estaban en la mesa y sin dudarlo se apresuró a clavar un clavo en cada uña de la mano derecha, se clavó en la garganta un destornillador y antes de que pudiera agonizar, el viento cesó, las cortinas se paralizaron y el sonido del ambiente calló armoniosamente, y la luz del sol comenzó a apoderarse del día, la noche otra vez devoró mas que sueños, la noche, enloqueció el deseo.
Última edición: