Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fermín,tu nombre
suena a jazmín.
Sin querer, llegaste al mundo
con aspecto varonil.
Zapatitos de tacón,
labios carmesí,
paños de delantares...
!Qué alma más feliz!.
Los domingos a la iglesia,
chaquetilla y mocasín,
pellizcones a escondidas
por no ser como Joaquín.
En el colegio te arrinconan,
Julio viene hacia ti,
grita en alto :!Mariquita!
mote que te hará infeliz.
Depresiones incontrolables,
camino sin definir,
padres que no entienden
que eres joya sin pulir.
Fermín, deja que tu nombre
huela a Jazmín.
He encontrado una vez más esa compasión por las desgracias ajenas que ya en otros poemas he visto. Pero en este poema de una manera bien explicita. Un gusto la lectura de tus versos. Un abrazo y un beso, estimada Damari.