joblam
Poeta que considera el portal su segunda casa
Contrariado por la serie de aplazamientos a las entrevistas con el fin de concretar la publicación de algunos de los manuscritos enviados, Eliógenes bajaba uno a uno los escalones que lo separaban de la planta baja. El ascensor no funcionaba y ésto, también lo había incomodado. Al llegar abajo, vio a dos personas manipulando los botones del aparato.
-¡Eso no funciona!-espetó
Lo miraron y sin decir ninguna palabra, tomaron rumbo a la escalera. El escritor quedó pensativo. Buscó entre los papeles y con un marcador escribió en una hoja blanca: NO FUNCIONA. Tardó diez minutos en el sitio y con naturalidad, admiró que el letrero cumplía la función. Salió del edificio con una enorme sonrisa de satisfacción. Al fin lo estaban leyendo.
-¡Eso no funciona!-espetó
Lo miraron y sin decir ninguna palabra, tomaron rumbo a la escalera. El escritor quedó pensativo. Buscó entre los papeles y con un marcador escribió en una hoja blanca: NO FUNCIONA. Tardó diez minutos en el sitio y con naturalidad, admiró que el letrero cumplía la función. Salió del edificio con una enorme sonrisa de satisfacción. Al fin lo estaban leyendo.
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