Chichen Itzá

Rigel Amenofis

Poeta que considera el portal su segunda casa
Las piedras blancas son como soles
de una utopía encendiendo la selva.
Es la ciencia que unió en el mismo templo
leyenda y sabiduría de nuestra tierra.


No se resignan a que su precisión
sea acallada por un sueño
que no sube desde las raíces a la copa
de la clorofila que todo lo envuelve.


Cada greca y cada glifo son los segundos
contados con exactitud de paralaje anual,
esperando el regreso a la tierra de Kukulcan
que llega exacto a su cita equinoccial.


Piedra, calendario, canto del quetzal,
con su sistema de veinte sobre veinte
los itzaes aún ascienden por un caracol
para llegar a Sastal Ek y Wakah Chan.


Su grandeza se sostiene en mil columnas
cuyas raíces son cimientos enclavados
sobre la tierra del Mayab y potenciados
en los atlantes de Tollan-Xicocotitlan.


Desde la parte alta de las mil columnas,
Chac Mool contempla como el capitán
del equipo vencedor ha pasado el sol
por el elevado aro del juego de pelota.


14 octubre 2010

Copyright © Derechos reservados ®
 
Última edición:
Las piedras blancas son como soles
de una utopía encendiendo la selva.
Es la ciencia que unió en el mismo templo
leyenda y sabiduría de nuestra tierra.


Piedra, calendario, canto del quetzal,
con su sistema de veinte sobre veinte
los itzaes aún ascienden por un caracol
para llegar a Venus-Kukulcan y Wakah Chan.


Cada greca y cada glifo
son los minutos y los segundos
contados hasta llegar al equinoccio
con exactitud de paralaje anual.


No se resignan a que su precisión
sea acallada por un sueño
que no sube desde las raíces a la copa
de la clorofila que todo lo envuelve.


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Fiel a las raíces de la tierra natal...
Buenos versos
Me han Gustado
SAludos
Carlocarra
 
rara dicotomía la de Venus- kukulkan...

la diosa de la belleza y la serpiente con plumas...

sin embargo, algo habrán sabido los antiguos de ambos lados del mar...

yo, prefiero no entender sus misterios

estoy bien así

aplausos a tus trazos...

Saludos.
 
Toda la vida huyendo de los mitos y todo un camino de vuelta para redescubrirlos. Tú los tienes a la puerta de tu casa. Los míos se confunden en varias partes de mi cerebro y son una mezcla de lecturas antiguas y de pantallas en blanco y negro o en full HD. Un lío. Tienes todo mi crédito.
 
Las piedras blancas son como soles
de una utopía encendiendo la selva.
Es la ciencia que unió en el mismo templo
leyenda y sabiduría de nuestra tierra.


No se resignan a que su precisión

sea acallada por un sueño
que no sube desde las raíces a la copa
de la clorofila que todo lo envuelve.


Cada greca y cada glifo son los segundos

contados con exactitud de paralaje anual,
esperando el regreso a la tierra de Kukulcan
que llega exacto a su cita equinoccial.


Piedra, calendario, canto del quetzal,

con su sistema de veinte sobre veinte
los itzaes aún ascienden por un caracol
para llegar a Sastal Ek y Wakah Chan.


Su grandeza se sostiene en mil columnas

cuyas raíces son cimientos enclavados
sobre la tierra del Mayab y potenciados
en los atlantes de Tollan-Xicotitlan.


Desde la parte alta de las mil columnas,

Chac Mool contempla como el capitán
del equipo vencedor ha pasado el sol
por el elevado aro del juego de pelota.




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Tu poema logra una retrospección ya que me transportó al pasado, a un gran pasado cultural, en donde se nota a un pueblo muy rico culturalmemete hablando y el final es muy vanguardista porque me imagino jugar o ver jugar al fútbol a nuestros aborigenes ja ja es muy bueno tu poema, cuídate, es un gusto pasar por tus letras, cuídate, chispas estelares a tu pluma...
 
Las piedras blancas son como soles
de una utopía encendiendo la selva.
Es la ciencia que unió en el mismo templo
leyenda y sabiduría de nuestra tierra.


No se resignan a que su precisión

sea acallada por un sueño
que no sube desde las raíces a la copa
de la clorofila que todo lo envuelve.


Cada greca y cada glifo son los segundos

contados con exactitud de paralaje anual,
esperando el regreso a la tierra de Kukulcan
que llega exacto a su cita equinoccial.


Piedra, calendario, canto del quetzal,

con su sistema de veinte sobre veinte
los itzaes aún ascienden por un caracol
para llegar a Sastal Ek y Wakah Chan.


Su grandeza se sostiene en mil columnas

cuyas raíces son cimientos enclavados
sobre la tierra del Mayab y potenciados
en los atlantes de Tollan-Xicocotitlan.


Desde la parte alta de las mil columnas,

Chac Mool contempla como el capitán
del equipo vencedor ha pasado el sol
por el elevado aro del juego de pelota.




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Rigel
excelentes letras con imágenes de tu tierra hermosa
bello leerte, poeta
Estrellas y cariños
Ana
 
Las piedras blancas son como soles
de una utopía encendiendo la selva.
Es la ciencia que unió en el mismo templo
leyenda y sabiduría de nuestra tierra.


No se resignan a que su precisión

sea acallada por un sueño
que no sube desde las raíces a la copa
de la clorofila que todo lo envuelve.


Cada greca y cada glifo son los segundos

contados con exactitud de paralaje anual,
esperando el regreso a la tierra de Kukulcan
que llega exacto a su cita equinoccial.


Piedra, calendario, canto del quetzal,

con su sistema de veinte sobre veinte
los itzaes aún ascienden por un caracol
para llegar a Sastal Ek y Wakah Chan.


Su grandeza se sostiene en mil columnas

cuyas raíces son cimientos enclavados
sobre la tierra del Mayab y potenciados
en los atlantes de Tollan-Xicocotitlan.


Desde la parte alta de las mil columnas,

Chac Mool contempla como el capitán
del equipo vencedor ha pasado el sol
por el elevado aro del juego de pelota.




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Hola precioso poema que invita a recorrer nuevamente, ese lugar mágico, que llena de energía revitalizante... Grato leerte Saludos y estrellas
¡SONRIE
 
rara dicotomía la de Venus- kukulkan...

la diosa de la belleza y la serpiente con plumas...

sin embargo, algo habrán sabido los antiguos de ambos lados del mar...

yo, prefiero no entender sus misterios

estoy bien así

aplausos a tus trazos...

Saludos.

Gracias por tu comentario. Aqui venus no tiene nada que ver con la Venus Romana La mitologia de los antiguos mexicanos le da otra connotación: es muy atrayente y ejerce una fascinación en mi dese muy niño.
 
Gracias por compartir tus conocimientos y hacernos soñar.He visto las imágenes en internet de lo que describes y son realmente hermosas e interesantes. Grato leerte y saludos desde Canarias.
 
Hola Enrique!

Me gusta como traes las raíces de tu tierra
en excelentes versos, aunque mi ignorancia
me obliga a buscar muchas de las palabras
que vas encadenando junto a las que conozco
es un excelente ejercicio la lectura de tus versos
no es solo la belleza que proyectan en una simple lectura
sino ese valor agregado que enriquece nuesto conocimiento
aunque sea en pequeños sorbos.
Admiro tu empeño en rescatar tus raíces
y lo más destacable es que sea poéticamente
Una obra para leer y releer.
Me quito el sombrero ante tu talento.

Cariños y mi admiración siempre,


Ligia
 
Toda la vida huyendo de los mitos y todo un camino de vuelta para redescubrirlos. Tú los tienes a la puerta de tu casa. Los míos se confunden en varias partes de mi cerebro y son una mezcla de lecturas antiguas y de pantallas en blanco y negro o en full HD. Un lío. Tienes todo mi crédito.

Están reviviendo esos mitos. Como es costumbre muy certero en tus comentarios, tienes razón crecí en medio de los mitos; algunos dándolos por reales. otros que me parecían aterradores. Pero de ahí también he aprendido mucho y a veces son motivo de inspiración como en este caso.
 
Las piedras blancas son como soles
de una utopía encendiendo la selva.
Es la ciencia que unió en el mismo templo
leyenda y sabiduría de nuestra tierra.


No se resignan a que su precisión

sea acallada por un sueño
que no sube desde las raíces a la copa
de la clorofila que todo lo envuelve.


Cada greca y cada glifo son los segundos

contados con exactitud de paralaje anual,
esperando el regreso a la tierra de Kukulcan
que llega exacto a su cita equinoccial.


Piedra, calendario, canto del quetzal,

con su sistema de veinte sobre veinte
los itzaes aún ascienden por un caracol
para llegar a Sastal Ek y Wakah Chan.


Su grandeza se sostiene en mil columnas

cuyas raíces son cimientos enclavados
sobre la tierra del Mayab y potenciados
en los atlantes de Tollan-Xicocotitlan.


Desde la parte alta de las mil columnas,

Chac Mool contempla como el capitán
del equipo vencedor ha pasado el sol
por el elevado aro del juego de pelota.





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Un poema muy bello e intelectual.

Mis felicitaciones, por la grandeza de tu pluma.

Te mando un fortísimo abrazo, junto con mis mejores deseos.
 










Tu poema logra una retrospección ya que me transportó al pasado, a un gran pasado cultural, en donde se nota a un pueblo muy rico culturalmemete hablando y el final es muy vanguardista porque me imagino jugar o ver jugar al fútbol a nuestros aborigenes ja ja es muy bueno tu poema, cuídate, es un gusto pasar por tus letras, cuídate, chispas estelares a tu pluma...


Gracias compañero hace mucho tiempo que no sé nada de ti. Eres muy amable en comentarme.
 
Las piedras blancas son como soles
de una utopía encendiendo la selva.
Es la ciencia que unió en el mismo templo
leyenda y sabiduría de nuestra tierra.


No se resignan a que su precisión
sea acallada por un sueño
que no sube desde las raíces a la copa
de la clorofila que todo lo envuelve.


Cada greca y cada glifo son los segundos
contados con exactitud de paralaje anual,
esperando el regreso a la tierra de Kukulcan
que llega exacto a su cita equinoccial.


Piedra, calendario, canto del quetzal,
con su sistema de veinte sobre veinte
los itzaes aún ascienden por un caracol
para llegar a Sastal Ek y Wakah Chan.


Su grandeza se sostiene en mil columnas
cuyas raíces son cimientos enclavados
sobre la tierra del Mayab y potenciados
en los atlantes de Tollan-Xicocotitlan.


Desde la parte alta de las mil columnas,
Chac Mool contempla como el capitán
del equipo vencedor ha pasado el sol
por el elevado aro del juego de pelota.


14 octubre 2010

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Un patrimonio cultural tan avanzado en su tiempo y tan lleno de misterio en éste. Muy interesante. Saludos cordiales, Rigel.
 

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