A un Cigarrillo

Monje Blanco

Poeta recién llegado
Entre mis dedos se desliza suavemente;
besa mis labios, muere con cada suspiro.
Inspiración de poetas, que a falta de musas
se sumergen en la atmósfera nublada de su habitación humeante;
mientras escriben algún verso, alguna pesadilla.

Es eterno compañero,
en las noches junto con amigos,
es un perfecto anfitrión para tales reuniones;
en la mañana cuando me levanto,
junto con el frío rocío del amanecer,
el humo de mi cigarrillo florece desde su universo de entierros.

Uno tras otro se suceden,
cuales kamikazes, mueren unos tras otro
por entregar placer a quien morirá tras ellos.

Cuando camino solo,
por la ciudad monótona,
el cigarrillo es un faro que alumbra mi pasar por la existencia,
un faro que apagará mi vida poco a poco,
un faro que se ha llevado mi dinero por tantos años,
y que me hará pagar el precio más caro.

Mi habitación está viciada,
el aroma a tabaco lo satura todo,
una tos eterna,
un cansancio extremo,
pero en fin,
de esto se trata el libre albedrío...



Nota: Como se darán cuenta, soy un adicto al cigarrillo; un fumador empedernido, le dediqué este escrito para desahogarme un poco, espero que les agrade, no tomen en cuenta los viciado de los versos, sino el trasfondo...
 
Bienvenido!!!!!!!!!
Y aunque comparto tu gusto... cuidado vecino!
jajajaja!!!
Nada... también me he enredado (y me enredo) entre sus hélices humeantes.
Gusto conocerte!
 
Bravo por el fumador que no se avergüenza de serlo en estos tiempos pacatos, absurdamente prohibicionistas. Enciendo un cigarrillo y espero tus poemas. Besos.
 
Otra adicta... El cigarro es malo... pero yo no soy buena ¿qué voy hacer? Un placer tus letras. Gracias

Un saludo
 
Entre mis dedos se desliza suavemente;
besa mis labios, muere con cada suspiro.
Inspiración de poetas, que a falta de musas
se sumergen en la atmósfera nublada de su habitación humeante;
mientras escriben algún verso, alguna pesadilla.

Es eterno compañero,
en las noches junto con amigos,
es un perfecto anfitrión para tales reuniones;
en la mañana cuando me levanto,
junto con el frío rocío del amanecer,
el humo de mi cigarrillo florece desde su universo de entierros.

Uno tras otro se suceden,
cuales kamikazes, mueren unos tras otro
por entregar placer a quien morirá tras ellos.

Cuando camino solo,
por la ciudad monótona,
el cigarrillo es un faro que alumbra mi pasar por la existencia,
un faro que apagará mi vida poco a poco,
un faro que se ha llevado mi dinero por tantos años,
y que me hará pagar el precio más caro.

Mi habitación está viciada,
el aroma a tabaco lo satura todo,
una tos eterna,
un cansancio extremo,
pero en fin,
de esto se trata el libre albedrío...



Nota: Como se darán cuenta, soy un adicto al cigarrillo; un fumador empedernido, le dediqué este escrito para desahogarme un poco, espero que les agrade, no tomen en cuenta los viciado de los versos, sino el trasfondo...



¿Sabes? Es bastante difícil pensar, concretar y deliberar de manera implicita una idea, un mensaje y que este logre su propósito: llegar al espectador de forma rotunda. Eso he sentido al leer tu poema. Logras arrojar casi todo referente al cigarrillo, tan maldito como bendito…

Me ha gustado mucho.

Saludos
Patricia
 
Última edición por un moderador:
Te entiendo y me gusta ver que eres claro y contundente...lo sabes
Yo era fumadora empedernida, lo esto dejando y lo dejare yá, pues tube un infarto va a hacer un año...
me voy a comprar un chupete que dicen quita la ansiedad que no permite desengancharte y esto va en serio. Ya te contaré...
un beso y¡¡¡feliz año 2011!!!
Rosario
 
Ami me encanto .. sip aveces es bueno tener una compania incondicional .. bueno que mas da si te mata seguro ya estas muerto ..............aveces siento que yo ya lo estoy otras tantas no . un abarzo enorme desde Mexico y mis estrellas para tu escrito
 

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