
De la historia escucha
lo que lleva el viento.
La jornada ha sido mucha
por lo menos, así lo siento.
Es tremenda la borrasca
el despliegue de torrentes,
que bien llenitos de agua
tanto que me arrastró la corriente.
La rueda se atasca
en un tropiezo de mentes.
Así como encalla la piragua,
se silencia el tambor batiente.
Dame tu mano y sujeta fuerte.
Que por más que se empeñen
en ti estaré por la eternidad,
tu corazón que no me deje.
Ajena la vida, ajena la muerte
no hay quienes nos dirijan o enseñen.
Las promesas son solo vanidad
y el amor es para quien lo refleje.
Eso es cierto...
Por lo que no hay miedo
a que de mi te alejen,
ni a mi de ti te aparten.
Con el corazón abierto
no existe algún deviedo
ni la posibilidad que nos vejen
como marinos que parten.
Vamos en la misma barca,
allá lejos al horizonte.
Donde la dicha no es parca
y la ternura es polizonte.
Rosario - César
©®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Barak ben Asís, Cesarfco.cd[FONT="]∴
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