
Soy la hoja
que en el aire viajó,
soy la margarita
muerta en el intento.
Queda número y foja
que nunca cuajó.
Aquella garita
que nadie invento.
En mi rincón de ermitaña
regreso a mis principios,
cabalgo entre los sentimientos
y la Luz llama a mis pétalos.
Por la misma montaña
inmerso en versos y ripios
se quemaron los tientos
cuando dijiste: vétalos.
Ven, Azul de cielos bellos
déjame descansar y soñar,
en tus grises, que te deseo
entre las aguas donde buceo.
Se mecen la vida y los cabellos
al nueva vida retoñar.
Con el fuego de Perseo
ya fuera en grito o en balbuceo.
Galopo en el Mar
Pegaso mi hermoso velo,
donde la playa nos encuentra
Mar adentro.
Es tu tiempo de amar
y entregar tu librea con celo.
Ya que al cielo se entra
por el mismo centro.
Rosario - César