Violeta
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vas cortando tardes, incendiando la fe azul
que un día abrió sus pétalos para nacer en ti y
duele, todo duele en este cielo sin rostro
en donde solía mirarte, en este cielo con tu rostro
enarbolando soledades, en estas soledades
de aires sin suspiros.
Busco la pequeña inocencia de tu amor
que me cobija aún desde su mundo
y voy formando religiones
en las estaciones de todos tus labios.
He de conservar
en las colinas de los pechos,
los brillos
de tu pulso inmaculado,
las prístinas religiones sin crucificados,
sin estigmas,
sin perversas interpretaciones,
cultos donde los maderos abran
sus costillas a tus ojos,
a los míos,
a los de los vientos sin suspiros
como tablas para orarte tú mi credo,
tú mi amor de universal diluvio.
Y he de amarte siempre,
con amor en el dolor
de los domingos sin sonrisas para ángeles,
en mis sueños de lunas francesas,
en las húmedas refriegas de mis fantasías,
lento,
sin brisas,
.....d
.......e
.........s
...........p
.............a
...............c
..................i
...................o
desde el párpado de un lucero
que te impida que te vayas de mi halo,
flor de dulce arroyo,
hasta que florezca siempre
sin cansancio esa impía imagen
de ese dios, que sin recato se arrodilló
para besar la desnudez de tus pupilas
detrás de tu mirada, daga de mi pecho.
Gayo (versos con letra cursiva)
Violeta (versos con letras normales)
Nota 1. Este poema se escribió en la distancia, con dos tinteros pero con una sola pluma, al momento de cerrarlo ambas partes se dieron cuenta que la tinta era del mismo color, seguramente violeta, por lo cual sintieron ocioso no dejar las letras en negro.
Nota 2. Gayo, en pleno uso de sus facultades mentales, cede todos los derechos, incluso los chuecos, a la señorita Violeta quien asume toda la responsabilidad ante la crítica.
Nota 3. Violeta se siente muy feliz y satisfecha desde la oficina de su trabajo, en esta tarde en la cual el sol anda bronceando unas alas de Gayo y una flor Violeta.
que un día abrió sus pétalos para nacer en ti y
duele, todo duele en este cielo sin rostro
en donde solía mirarte, en este cielo con tu rostro
enarbolando soledades, en estas soledades
de aires sin suspiros.
Busco la pequeña inocencia de tu amor
que me cobija aún desde su mundo
y voy formando religiones
en las estaciones de todos tus labios.
He de conservar
en las colinas de los pechos,
los brillos
de tu pulso inmaculado,
las prístinas religiones sin crucificados,
sin estigmas,
sin perversas interpretaciones,
cultos donde los maderos abran
sus costillas a tus ojos,
a los míos,
a los de los vientos sin suspiros
como tablas para orarte tú mi credo,
tú mi amor de universal diluvio.
Y he de amarte siempre,
con amor en el dolor
de los domingos sin sonrisas para ángeles,
en mis sueños de lunas francesas,
en las húmedas refriegas de mis fantasías,
lento,
sin brisas,
.....d
.......e
.........s
...........p
.............a
...............c
..................i
...................o
desde el párpado de un lucero
que te impida que te vayas de mi halo,
flor de dulce arroyo,
hasta que florezca siempre
sin cansancio esa impía imagen
de ese dios, que sin recato se arrodilló
para besar la desnudez de tus pupilas
detrás de tu mirada, daga de mi pecho.
Gayo (versos con letra cursiva)
Violeta (versos con letras normales)
Nota 1. Este poema se escribió en la distancia, con dos tinteros pero con una sola pluma, al momento de cerrarlo ambas partes se dieron cuenta que la tinta era del mismo color, seguramente violeta, por lo cual sintieron ocioso no dejar las letras en negro.
Nota 2. Gayo, en pleno uso de sus facultades mentales, cede todos los derechos, incluso los chuecos, a la señorita Violeta quien asume toda la responsabilidad ante la crítica.
Nota 3. Violeta se siente muy feliz y satisfecha desde la oficina de su trabajo, en esta tarde en la cual el sol anda bronceando unas alas de Gayo y una flor Violeta.
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