Darkness.cl
Poeta que no puede vivir sin el portal
Tengo en frente el respaldo de mis horas,
el jardín de las siluetas nacaradas,
que revisten de gloria mis andenes desolados.
La vertiente infinita de la aurora,
paseando en su torrente, desnudas,
las inquietas latitudes de tus ojos.
Se abre a mis pupilas toda la magia de este tiempo remoto,
pasajes develados en nocturnas caminatas
No hace mucho, pintaba ilusiones
y un par de alas, a la sombra de la luna,
intentando morder la lluvia celeste,
ahogando la sed de los cometas viajeros,
que besaron las costillas de las hojas de un otoño de llanto.
Hoy te miro en el profundo abismo del silencio
y no encuentro el sonido que quiebre la voz incompleta de la vida
y sólo atino a besarte en minúscula rutina.
Cabe en la frente la caricia de la sombra,
que al mirarte abre tumbas de guerreros rutilantes
y sé que no estoy sola,
que me baña la eternidad de tu espacio.
el jardín de las siluetas nacaradas,
que revisten de gloria mis andenes desolados.
La vertiente infinita de la aurora,
paseando en su torrente, desnudas,
las inquietas latitudes de tus ojos.
Se abre a mis pupilas toda la magia de este tiempo remoto,
pasajes develados en nocturnas caminatas
No hace mucho, pintaba ilusiones
y un par de alas, a la sombra de la luna,
intentando morder la lluvia celeste,
ahogando la sed de los cometas viajeros,
que besaron las costillas de las hojas de un otoño de llanto.
Hoy te miro en el profundo abismo del silencio
y no encuentro el sonido que quiebre la voz incompleta de la vida
y sólo atino a besarte en minúscula rutina.
Cabe en la frente la caricia de la sombra,
que al mirarte abre tumbas de guerreros rutilantes
y sé que no estoy sola,
que me baña la eternidad de tu espacio.