LUZYABSENTA
Poeta que no puede vivir sin el portal
SOMBREROS QUE SE SUJETAN EN VOLÚMENES
Me siento en los rincones del silencio; quiero respirar la inocencia de la claridad y sus significados incoloros; el aire no tienen peso por ello gravita en los crecientes de los sombreros que se sujetan en volúmenes que no se rinden; ánimo para el imperio de mis ojos tranquilos que dejan las verdes rejas para diluir la belleza en el diario maquillaje de una claridad de especial y frágil desnudez.
Son formas de ondulaciones orgánicas que en la transparencia se yerguen para conformar ese sacrificio personal donde la semilla de la rosa es relámpago. Una profundidad que dulcemente se va haciendo pura y busca en los crujidos de la necesidad conjugada de un baile de caderas lavado en la eterna madreselva.
Y en esa delicuescencia sigo el perfume de las manos…, reposadas en la desnudez de un cuerpo. La boca todavía mantiene la voz, el deseo sabroso de los besos depositados. Rasgos todos ellos que definen los contornos suaves de un perfil de portentos que brillan en las gradas de una ascensión definida por las fachadas y vanos de los espejuelos más íntimos. Temblores cuando la acribillada búsqueda me lleva al abrazo de una sutilidad en esa faz llena de expresiones transmutadas desde el espíritu del agasajo.
Sentado en la silla de las rocas, doy un soplo al aire inmutable y la cortina se quiebra en disonancias intermitentes, entonces palpo los conciertos de San Giovanni (Venice). Permanecer así en los arcos sin adornos y mirar al pozo del claustro de los bálsamos: se torna el sol en rastrojos de alegrías, por ello sonrío y…
Me pregunto;
mi alma también se pregunta: ¿De qué está hecho el amor?
Y mi sentimiento contesta: En el amor los repertorios de entregas son como parpados frágiles, recitativos que llevan a al desfallecimiento de los ojos, un vuelo de gratitudes en la fábula que predice los sones de deseos entre los abruptos acantilados. Velados embelesos para dejar que la vida sea tan sólo el roce de los alumbres.
Más tarde la combinación del calor reposa con la tranquilidad apacible de un agua que es búsqueda de los equilibrios en la balanza apropiada de esa voluntad de entregas. Pieles que resaltan las caricias, dedos de una vinculación que sostiene el lazo del reparto mutuo y donde fuego y manantial son rincón de silencios expresados para que la respiración siga la senda fundida.
luzyabsenta
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