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Cabos sueltos

cesarfco.cd

Corrector
Corrector/a
Cuando el sargento pidió “voluntarios” todos sabíamos que algo inusual se acercaba, sin embargo ir de maniobras en un día extemporáneo traería como recompensa un fin de semana franco.
De los señalados escogió a tres, me sorprendió que declinara el ofrecimiento del cabo “Miedo”, y seleccionara a otro menos avezado en maniobras y equipo.
Una vez en el aire, al hacer la revisión de rutina del equipo, salió a la luz la inexperiencia de mis compañeros: dos soldados rasos. Revisé de manera rápida y expedita su equipo quedando en claro que estaban muy nerviosos.
Todo se sabe en la carrera de armas. Ya que las diversiones son limitadas, viaja de boca en boca los descalabros y desavenencias por las aventuras de los novatos. Para terminarla de fastidiar era sabido de todos que el Soldado “Ojeras” había estado cortejando a la hija menor del Teniente responsable de suministros. Incluso bromeábamos que algún día encontraría su paracaídas manipulado y con un kilo de plomo en vez de cuerdas.
Conocedores de las montañas del sur de Tuxtla Gutiérrez, Chis. sabíamos que estábamos sobrevolando territorio plagado de terratenientes manipuladores de mostaza. En ese momento se encendió la luz indicadora para hacer los últimos ajustes al equipo. Intercambiamos una rápida mirada, sin dejar de ponernos de pie y asegurar nuestra carga.
¿Saltaríamos sin apoyo?... ¡Tres elementos! ¿En territorio caliente?... ¡Era una locura!

Después de recoger las bolsas y revisar el equipo nos reunimos en formación cerrada protegiendo flancos y frente mientras nos parapetábamos.

Mientras maquinábamos y sacábamos conclusiones, El Soldado “Ojeras” dijo con voz baja pero lo suficientemente audible para entender su significado y proporción:

“Está embarazada… ahora seré borrado y ustedes conmigo”.

Sentí que se ausentaba la sangre de mi rostro al momento de entender que estábamos fritos.

(Continuará)

©®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Barak ben Asís, Cesarfco.cd∴

 
Hola, puede ser... qué soldado tan travieso, me recordaste un paseo en lancha por el Cañón del sumidero, ahora que estamos en días francos.. interesante prosa, esperamos leer lo que sigue ok?. Saludos y estrellas
¡SONRIE
 
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Cuando el sargento pidió “voluntarios” todos sabíamos que algo inusual se acercaba, sin embargo ir de maniobras en un día extemporáneo traería como recompensa un fin de semana franco.
De los señalados escogió a tres, me sorprendió que declinara el ofrecimiento del cabo “Miedo”, y seleccionara a otro menos avezado en maniobras y equipo.
Una vez en el aire, al hacer la revisión de rutina del equipo, salió a la luz la inexperiencia de mis compañeros: dos soldados rasos. Revisé de manera rápida y expedita su equipo quedando en claro que estaban muy nerviosos.
Todo se sabe en la carrera de armas. Ya que las diversiones son limitadas, viaja de boca en boca los descalabros y desavenencias por las aventuras de los novatos. Para terminarla de fastidiar era sabido de todos que el Soldado “Ojeras” había estado cortejando a la hija menor del Teniente responsable de suministros. Incluso bromeábamos que algún día encontraría su paracaídas manipulado y con un kilo de plomo en vez de cuerdas.
Conocedores de las montañas del sur de Tuxtla Gutiérrez, Chis. sabíamos que estábamos sobrevolando territorio plagado de terratenientes manipuladores de mostaza. En ese momento se encendió la luz indicadora para hacer los últimos ajustes al equipo. Intercambiamos una rápida mirada, sin dejar de ponernos de pie y asegurar nuestra carga.
¿Saltaríamos sin apoyo?... ¡Tres elementos! ¿En territorio caliente?... ¡Era una locura!

Después de recoger las bolsas y revisar el equipo nos reunimos en formación cerrada protegiendo flancos y frente mientras nos parapetábamos.

Mientras maquinábamos y sacábamos conclusiones, El Soldado “Ojeras” dijo con voz baja pero lo suficientemente audible para entender su significado y proporción:

“Está embarazada… ahora seré borrado y ustedes conmigo”.

Sentí que se ausentaba la sangre de mi rostro al momento de entender que estábamos fritos.

(Continuará)
©®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Barak ben Asís, Cesarfco.cd∴




César
Uffffffffffff ¡¡Qué miedo!!
parece que se acerca el fin.........
Excelente prosa, engancha.
Estrellas a tu pluma
Cariños
Ana
 
inusual... desde luego... Interesante relato Cesarfco.cd. Muchas gracias por la lectura.

Un abrazo
 
César me gusto el relato... esperaré la parte final para hacerle algún comentario total, pero hasta este cierre, está bien lograda la atmósfera e impactante su parte última...gracias por compartir...Abrazos
 
Ya voy entendiendo la trama el soldado "Ojeras" le descargo el cartucho a la hija de un oficial y ya està temiendo que se la pelen por cabròn (meterse con la hija de un superior, qué metida de pata) pobre desgraciado lo que le espera y a los otros pobres pagaràn justo por pecadores, espero la pròxima para ver como termina el condenao.Muy bueno Cesar
 
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