Erina de Telos
Poeta recién llegado
Deberían vender los sentimientos en el supermercado, repartidos en pequeños saquitos ordenados por orden alfabético según detalladas etiquetas que los diferenciasen. Amor, sexo, odio Costar lo mismo y durar muy poco, lo justo para cansarse de ellos. ¿Que te apetece repetir? Perfecto; solo tienes que volver al supermercado, coger lo que te interese y pagar en efectivo, sin tarjetas ni direcciones. Así sería mucho más fácil ponerse de acuerdo: ¡Hola! ¿Nos queremos? Compráis un saco a medias y mon amour, lo eres todo para mí.