cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Noches enfermas
solitarias y agonizantes,
noches calladas
calles vacías e inhóspitas
donde tengo que salir
a jugarme la vida
con caretas de fantasía,
sabor amor.
Soy la dama de los mil
amores, conmigo puedes
jugar y enseñarte amar;
soy la dama, alma de acero
pero corazón de cristal,
la elegía de mi vida
no la conocerás jamás,
y mi alma, jamás se venderá;
todos dicen que me gusta
gozar, aunque no sepan
que el hambre, es lo que
me hace trabajar,
y tiempo durare,
siendo el toallero publico,
de esta sociedad.
solitarias y agonizantes,
noches calladas
calles vacías e inhóspitas
donde tengo que salir
a jugarme la vida
con caretas de fantasía,
sabor amor.
Soy la dama de los mil
amores, conmigo puedes
jugar y enseñarte amar;
soy la dama, alma de acero
pero corazón de cristal,
la elegía de mi vida
no la conocerás jamás,
y mi alma, jamás se venderá;
todos dicen que me gusta
gozar, aunque no sepan
que el hambre, es lo que
me hace trabajar,
y tiempo durare,
siendo el toallero publico,
de esta sociedad.
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