DAMAR BOREALIS
Poeta fiel al portal
No soy yo la que por ti se muere
son mis labios y mi cuerpo tan vacíos,
son los atardeceres, otrora de moteles,
de alcohol, sexo y desvarió.
No soy yo la que te busca en urbanas
copas de cicuta, y desenfreno
ni mi alma en alquiler la que te aguarda,
no es mi sueño de poeta la que espera
que vuelvas a hacer nido por mis piernas;
es esta humedad salvaje y despiadada,
el himno de gemidos sin ti ausentes,
la estéril sinfonía de mis orgasmos,
y la caricia solitaria de mis dedos.
Al fin de cuentas, ausente como las fechas
de un calendario amarillo y caducado
de mi cama, de mi rosa y de mi horario,
ausente como perro en extinción,
te encuentras de mi vida desterrado.
Y no soy yo la que por ti se muere,
son estas ganas húmedas y saladas,
que tan bien sabias llenar con tu erección.
son mis labios y mi cuerpo tan vacíos,
son los atardeceres, otrora de moteles,
de alcohol, sexo y desvarió.
No soy yo la que te busca en urbanas
copas de cicuta, y desenfreno
ni mi alma en alquiler la que te aguarda,
no es mi sueño de poeta la que espera
que vuelvas a hacer nido por mis piernas;
es esta humedad salvaje y despiadada,
el himno de gemidos sin ti ausentes,
la estéril sinfonía de mis orgasmos,
y la caricia solitaria de mis dedos.
Al fin de cuentas, ausente como las fechas
de un calendario amarillo y caducado
de mi cama, de mi rosa y de mi horario,
ausente como perro en extinción,
te encuentras de mi vida desterrado.
Y no soy yo la que por ti se muere,
son estas ganas húmedas y saladas,
que tan bien sabias llenar con tu erección.