Rafael Llamas Jimenez
Poeta veterano en el portal
Un mendigo caminaba lentamente por la calle. Sin saber a donde ir, de un lugar para otro. A cada paso que daba, notaba que tenía que hacer un esfuerzo muy grande para continuar caminando. De repente, se detuvo, miró hacia atrás y al ver su sombra pegada a sus zapatos dijo: haberme dicho que venias conmigo, llevo todo el día sin hablar con nadie.
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