El mendigo

Rafael Llamas Jimenez

Poeta veterano en el portal
Un mendigo caminaba lentamente por la calle. Sin saber a donde ir, de un lugar para otro. A cada paso que daba, notaba que tenía que hacer un esfuerzo muy grande para continuar caminando. De repente, se detuvo, miró hacia atrás y al ver su sombra pegada a sus zapatos dijo: haberme dicho que venias conmigo, llevo todo el día sin hablar con nadie.
 
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Un mendigo caminaba lentamente por la calle. Sin saber a donde ir, de un lugar para otro. A cada paso que daba, notaba que tenía que hacer un esfuerzo muy grande para continuar caminando. De repente, se detuvo, miro hacia atrás y al ver su sombra pegada a sus zapatos dijo: haberme dicho que venias conmigo, llevo todo el día sin hablar con nadie.

¡Jolines!

Excelente... más que excelente relato Rafael.

Muy a tono con la soledad que todos cargamos. ¡Que se me ha erizado la piel!

Muchas gracias por compartir tus líneas. Un abrazo.
 
Triste relato que nos muestra la soledad de esos seres marginados por nosotros , buena reflexión para darle un giro a nuestro actuar . Estrellitas y mi cariño , amigo.

Un mendigo caminaba lentamente por la calle. Sin saber a donde ir, de un lugar para otro. A cada paso que daba, notaba que tenía que hacer un esfuerzo muy grande para continuar caminando. De repente, se detuvo, miro hacia atrás y al ver su sombra pegada a sus zapatos dijo: haberme dicho que venias conmigo, llevo todo el día sin hablar con nadie.
 
No es fácil decir tanto con tan pocas palabras. Creo que has dado en la clave de lo peor que le puede ocurrir a un ser humano. Me encantó, amigo poeta.
 
Un mendigo caminaba lentamente por la calle. Sin saber a donde ir, de un lugar para otro. A cada paso que daba, notaba que tenía que hacer un esfuerzo muy grande para continuar caminando. De repente, se detuvo, miró hacia atrás y al ver su sombra pegada a sus zapatos dijo: haberme dicho que venias conmigo, llevo todo el día sin hablar con nadie.

Hola, Era Dios que le cuidaba
y guiaba sus pasos a destino seguro,
aunque él no lo había notado.
Interesante, Rafael, me gustó mucho.
Saludos y estrellas
¡SONRIE
 
simplemente mÁgico y maravillosamente bello , no se puede esperar menos de ti...
Grande rafita.
Infinitos abrazos desde mi isla para ti.
Naty
 
Un mendigo caminaba lentamente por la calle. Sin saber a donde ir, de un lugar para otro. A cada paso que daba, notaba que tenía que hacer un esfuerzo muy grande para continuar caminando. De repente, se detuvo, miró hacia atrás y al ver su sombra pegada a sus zapatos dijo: haberme dicho que venias conmigo, llevo todo el día sin hablar con nadie.

Ay Rafael, qué pena de andar mendigando compañía.¡Hay tantos seres mendigando en la vida! Aquí estamos en soledad, esperando que una mano amiga nos haga compañía. Eso se nota en el rostro, en los ojos , en... y nos miramos sin vernos.
Tu poema es tan profundo y presto a la meditación que despierta conciencias a mogollón. Te aplaudo por compartir este tesoro de tus letras. Besazos, estrellas y repu de corazón.
 
Ay Rafael, qué pena de andar mendigando compañía.¡Hay tantos seres mendigando en la vida! Aquí estamos en soledad, esperando que una mano amiga nos haga compañía. Eso se nota en el rostro, en los ojos , en... y nos miramos sin vernos.
Tu poema es tan profundo y presto a la meditación que despierta conciencias a mogollón. Te aplaudo por compartir este tesoro de tus letras. Besazos, estrellas y repu de corazón.

Muchas gracias lomafresquita, por tu lectura y por tus palabras. Muy agradecido como siempre. Un abrazo enorme amiga
 
... Muy bueno... entre la risa y el desaliento... Excelente Rafael, te felicito, muchas gracias

Un abrazo
 
WOWOW!!! que sorprendente y triste final
muy buen micro!!!
es como una buena historia en corto!!!!
un vagabundo hee!!!
acaso a si seremos en la soledad realmente??

Oz Mireles!!!
estrellas!!!!
 

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