Evocación

Jaime1962

Poeta veterano y reconocido en el portal.
Evocación.

Aun me queda el sabor de aquel beso que nos dimos
y la luz se oculta al horizonte en velo.

Yo no hablé de ese mar,
pues no creí y nunca dije
que la vida tuviera otro linde
que ese místico umbral
del palpitar del cuerpo
por el que la misma fluye.

Y tampoco pensé
que ese más allá,
soslayado e impreciso,
pero tan deseado.
fuera un beso.

Yo no hablé de ese mar...
de sus abismos, cantos y tormentas.

Callé, cerré mi alma,
guarde el grito clandestino,
pues nunca supe y ni siquiera
imaginé la arena de su playa
o sus olas ceñidas a mi pecho,
u otras estrellándose en la piedra.

Y si...
me callé sobre lo inmenso
que es el mar de tu morada,
pues silencioso me quedé pensando
con intensidad fieramente apasionada,
en el dolor de mi carne insatisfecha
prisionera del ansia y de sus cauces
que reclaman nuevamente
la tierna desnudez de un beso.

¿Porque sabes?

Aun me queda el sabor de aquel beso que nos dimos
y la luz se oculta al horizonte en velo.
 
Estimado amigo, nos llevas con la magia de tu pluma a momentos que el alma se queda atrapada...

Abrazos de coloresm
 
Evocación.

Aun me queda el sabor de aquel beso que nos dimos
y la luz se oculta al horizonte en velo.

Yo no hablé de ese mar,
pues no creí y nunca dije
que la vida tuviera otro linde
que ese místico umbral
del palpitar del cuerpo
por el que la misma fluye.

Y tampoco pensé
que ese más allá,
soslayado e impreciso,
pero tan deseado.
fuera un beso.

Yo no hablé de ese mar...
de sus abismos, cantos y tormentas.

Callé, cerré mi alma,
guarde el grito clandestino,
pues nunca supe y ni siquiera
imaginé la arena de su playa
o sus olas ceñidas a mi pecho,
u otras estrellándose en la piedra.

Y si...
me callé sobre lo inmenso
que es el mar de tu morada,
pues silencioso me quedé pensando
con intensidad fieramente apasionada,
en el dolor de mi carne insatisfecha
prisionera del ansia y de sus cauces
que reclaman nuevamente
la tierna desnudez de un beso.

¿Porque sabes?

Aun me queda el sabor de aquel beso que nos dimos
y la luz se oculta al horizonte en velo.

Buen poema, Jaime. Un placer leerte.
Un abrazo.
 
Evocación.

Aun me queda el sabor de aquel beso que nos dimos
y la luz se oculta al horizonte en velo.

Yo no hablé de ese mar,
pues no creí y nunca dije
que la vida tuviera otro linde
que ese místico umbral
del palpitar del cuerpo
por el que la misma fluye.

Y tampoco pensé
que ese más allá,
soslayado e impreciso,
pero tan deseado.
fuera un beso.

Yo no hablé de ese mar...
de sus abismos, cantos y tormentas.

Callé, cerré mi alma,
guarde el grito clandestino,
pues nunca supe y ni siquiera
imaginé la arena de su playa
o sus olas ceñidas a mi pecho,
u otras estrellándose en la piedra.

Y si...
me callé sobre lo inmenso
que es el mar de tu morada,
pues silencioso me quedé pensando
con intensidad fieramente apasionada,
en el dolor de mi carne insatisfecha
prisionera del ansia y de sus cauces
que reclaman nuevamente
la tierna desnudez de un beso.

¿Porque sabes?

Aun me queda el sabor de aquel beso que nos dimos
y la luz se oculta al horizonte en velo.

Muy hermosos versos mi amigo! Un placer detenerme por tus letras nuevamente,
Un abrazo,
Osvaldo
 
Luna Triste:

Gracias por tu comentario.

Guadalupe Cisneros Villa:

Cierto las evocaciones son cárceles del alma, pero así no me importa el encarcelamiento, je je

Un saludo lindas musas

Jaime
 
Mi complejo de Elektra y mi apasionado romance de amigos, así como nuestro lazo de matrimonio (qué carajos de relación es esta tan retorcida... nos van a llevar al manicomio)...y de divorciados... me ha traído de golpe a las evocaciones que tu alma desata, cuando después de cargarlas encerradillas y en privado, debes dejarlas salir, aun así sea en versos...

Yo tengo unos cuantos besos que evocar también... y me relamo los bigotes como gato cuando me recuerdo jejejeje :::sonreir1:::
 
Dama Misteriosa 1976:

Solo puedo decirte que con los renglones torcidos también se pueden escribir grandes historias, je je.

Un saludo con la locura y pasión que una musa misteriosa me inspira.

Jaime:::wub:::
 
Evocación.

Aun me queda el sabor de aquel beso que nos dimos
y la luz se oculta al horizonte en velo.

Yo no hablé de ese mar,
pues no creí y nunca dije
que la vida tuviera otro linde
que ese místico umbral
del palpitar del cuerpo
por el que la misma fluye.

Y tampoco pensé
que ese más allá,
soslayado e impreciso,
pero tan deseado.
fuera un beso.

Yo no hablé de ese mar...
de sus abismos, cantos y tormentas.

Callé, cerré mi alma,
guarde el grito clandestino,
pues nunca supe y ni siquiera
imaginé la arena de su playa
o sus olas ceñidas a mi pecho,
u otras estrellándose en la piedra.

Y si...
me callé sobre lo inmenso
que es el mar de tu morada,
pues silencioso me quedé pensando
con intensidad fieramente apasionada,
en el dolor de mi carne insatisfecha
prisionera del ansia y de sus cauces
que reclaman nuevamente
la tierna desnudez de un beso.

¿Porque sabes?

Aun me queda el sabor de aquel beso que nos dimos
y la luz se oculta al horizonte en velo.


La exelencia de tus palabras, la forma y el fondo, son en verdad magistrales, bella forma de plasmar en letras tanto sentimiento y tanto amor, saludos y felicidadez!!!
 
Evocación.

Aun me queda el sabor de aquel beso que nos dimos
y la luz se oculta al horizonte en velo.

Yo no hablé de ese mar,
pues no creí y nunca dije
que la vida tuviera otro linde
que ese místico umbral
del palpitar del cuerpo
por el que la misma fluye.

Y tampoco pensé
que ese más allá,
soslayado e impreciso,
pero tan deseado.
fuera un beso.

Yo no hablé de ese mar...
de sus abismos, cantos y tormentas.

Callé, cerré mi alma,
guarde el grito clandestino,
pues nunca supe y ni siquiera
imaginé la arena de su playa
o sus olas ceñidas a mi pecho,
u otras estrellándose en la piedra.

Y si...
me callé sobre lo inmenso
que es el mar de tu morada,
pues silencioso me quedé pensando
con intensidad fieramente apasionada,
en el dolor de mi carne insatisfecha
prisionera del ansia y de sus cauces
que reclaman nuevamente
la tierna desnudez de un beso.

¿Porque sabes?

Aun me queda el sabor de aquel beso que nos dimos
y la luz se oculta al horizonte en velo.


La exelencia de tus palabras, la forma y el fondo, son en verdad magistrales, bella forma de plasmar en letras tanto sentimiento y tanto amor, saludos y felicidadez!!!
 
Evocación.

Aun me queda el sabor de aquel beso que nos dimos
y la luz se oculta al horizonte en velo.

Yo no hablé de ese mar,
pues no creí y nunca dije
que la vida tuviera otro linde
que ese místico umbral
del palpitar del cuerpo
por el que la misma fluye.

Y tampoco pensé
que ese más allá,
soslayado e impreciso,
pero tan deseado.
fuera un beso.

Yo no hablé de ese mar...
de sus abismos, cantos y tormentas.

Callé, cerré mi alma,
guarde el grito clandestino,
pues nunca supe y ni siquiera
imaginé la arena de su playa
o sus olas ceñidas a mi pecho,
u otras estrellándose en la piedra.

Y si...
me callé sobre lo inmenso
que es el mar de tu morada,
pues silencioso me quedé pensando
con intensidad fieramente apasionada,
en el dolor de mi carne insatisfecha
prisionera del ansia y de sus cauces
que reclaman nuevamente
la tierna desnudez de un beso.

¿Porque sabes?

Aun me queda el sabor de aquel beso que nos dimos
y la luz se oculta al horizonte en velo.

Jaime, muy lindos tus versos ,fue un placer leerte hoy,un abrazo:)
 
alec666:

Gracias por tu doble comentario, je je, me encanta que me visiten y comenten, celebro que te gustara mi poema, es uno de mis preferidos

Un saludo

Jaime
 

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