David Yela
Poeta recién llegado
Mataría a quien lo mereciera,
suplicaría a la intransigencia misma un gramo de perdón,
incluso tal vez rezaría a una deidad desconocida
con tal de recordar como se arma un verso,
se regala un beso,
se ama a una mujer.
Resaca con sabor a mañana por zurcir.
Se descuelgan amapolas del alfeizar de las nubes.
Y yo me esfuerzo por escribir alguna tontería,
como que soy menos yo sin ti,
o que los números primos son primos hasta que se enamoran.
Algo como que no importa creer
en la comunión de los santos, el perdón de los pecados...
No; menos desmayarse y más atreverse,
que aquí hay un infierno que un tu cielo cabe.
Así estoy yo,
sin saber cómo hacerte escuchar
este knocking on Heaven's door que retumba
en el hueco de tu escalera.
suplicaría a la intransigencia misma un gramo de perdón,
incluso tal vez rezaría a una deidad desconocida
con tal de recordar como se arma un verso,
se regala un beso,
se ama a una mujer.
Resaca con sabor a mañana por zurcir.
Se descuelgan amapolas del alfeizar de las nubes.
Y yo me esfuerzo por escribir alguna tontería,
como que soy menos yo sin ti,
o que los números primos son primos hasta que se enamoran.
Algo como que no importa creer
en la comunión de los santos, el perdón de los pecados...
No; menos desmayarse y más atreverse,
que aquí hay un infierno que un tu cielo cabe.
Así estoy yo,
sin saber cómo hacerte escuchar
este knocking on Heaven's door que retumba
en el hueco de tu escalera.
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