Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me pusiste
una mortaja en mis ojos
dejando mis sentidos cerrados.
Tapaste mis oídos con algodones de ausencia,
para no escuchar las palabras
rehuidas en mi ignorancia.
Mis labios mordí
a causa de tu indiferencia.
Y mis manos cercaste con cordeles
finos de rencor.
Haz atado mi cuerpo,
pegándolo al crepúsculo de la apatía
y cual si fuese una manía
te entrometes en mi vida.
Sin decir palabras. Muy callado,
para que nadie note
tu presencia.
La magia
que vertías se torno en apariencia.
Ahora solo haz puesto sello a mis mortajas.
Y dejándome atada te disipas como el viento.
¿Pedirás rescate acaso por mis huesos?
Es lo único que me queda después
de este secuestro.
::
::
:: Con un amor real.
:: Besitos Eugenio, gracias por venir.