Fénix

Chrix

Poeta que considera el portal su segunda casa
Allí, donde se trunca la espera y se filtra el olvido.
Adyacente pero detrás del rectángulo, invisible,
allí, donde se desnudan y se atenúan las palabras,
donde la guadaña hace de la mirada espiga abatida,
soy tallo de trigo,
ahuecado y erguido, pero no seré pan,
cuando mi ciclo llegue a su última parada.
Allí donde tu cáliz descansa y se derrama tu cabello,
queda el fénix de tu hoguera, que no resurgirá
de mis cenizas.
Entre estos sépalos melifluos,
que no supieron sostenerte,
débiles de tanto sustentar pesados días,
dejaré la estela de metal frío, romperé la represa de células
y dejare escapar el torrente de vino.
Sin tu boca,
me lleva el mareo de las ruedas viajeras,
sobre caminos inciertos sin testigos,
migrando mi aura en alas ciegas,
hacia un lugar yermo y sombrío.
Pues no tendré dos primaveras sin que
llegue el invierno contigo,
mas tus manos
se llenaran de flores,
que marchitaran mi último suspiro…
 
Última edición:
Hola!

Qué deliciosa la nostalgie que habita tu pluma y nos viene desde lo profundo de tu sentir en un exquisito poema que hiere la luz con su mismo destello. cada metáfora tiene su estrella irradiando poesía. Me ha encantado pasar es un verdadero lujo leerte.

...
 
Allí, donde se trunca la espera y se filtra el olvido
Adyacente pero detrás del rectángulo, invisible,
Allí, donde se desnudan y se atenúan las palabras,
Donde la guadaña hace de la mirada espiga abatida,
Soy tallo de trigo, ahuecado y erguido, pero no seré pan,
Cuando mi ciclo llegue a su última parada.
Allí donde tu cáliz descansa y se derrama tu cabello,
Queda el fénix de tu hoguera, que no resurgirá
De mis cenizas,
Entre estos sépalos melifluos,
que no supieron sostenerte,
débiles de tanto sustentar pesados días,
Dejaré la estela de metal frio, romperé la represa de células
y dejare escapar el torrente de vino
Sin tu boca, me lleva el mareo de las ruedas viajeras,
Sobre caminos inciertos sin testigos,
migrando mi aura en alas ciegas,
hacia un lugar yelmo y sombrío,
Pues no tendré dos primaveras sin que
Llegue el invierno contigo…, mas tus
Manos se llenaran de flores,
Que marchitaran mi último suspiro…
'"ALLI DONDE SE TRUNCA LA ESPERA Y SE FILTRA EL OLVIDO"" ESTA SOLA FRASE ME ATRAPO, Y EN SI TODO EL POEMA SE SIENTE VIBRAR, ES APASIONANTE COMO LO INICIAS, Y DESDE ALLI SE SIENTE EL LATIR DE TU CORAZON Y ESE FINAL,
ME DEJA SINTIENDO UN VACIO LATENTE, ALGUIEN ME DIJO QUE EN LA TRISTEZA SE ESCRIBEN LOS MAS BELLOS VERSOS, saludos y carinos
 
Última edición:
Allí, donde se trunca la espera y se filtra el olvido
Adyacente pero detrás del rectángulo, invisible,
Allí, donde se desnudan y se atenúan las palabras,
Donde la guadaña hace de la mirada espiga abatida,
Soy tallo de trigo, ahuecado y erguido, pero no seré pan,
Cuando mi ciclo llegue a su última parada.
Allí donde tu cáliz descansa y se derrama tu cabello,
Queda el fénix de tu hoguera, que no resurgirá
De mis cenizas,
Entre estos sépalos melifluos,
que no supieron sostenerte,
débiles de tanto sustentar pesados días,
Dejaré la estela de metal frio, romperé la represa de células
y dejare escapar el torrente de vino
Sin tu boca, me lleva el mareo de las ruedas viajeras,
Sobre caminos inciertos sin testigos,
migrando mi aura en alas ciegas,
hacia un lugar yelmo y sombrío,
Pues no tendré dos primaveras sin que
Llegue el invierno contigo…, mas tus
Manos se llenaran de flores,
Que marchitaran mi último suspiro…

Hermosos y melancólicos versos,son preciosos,pero encierran muchos sentimientos de tristeza de melancolía,es un fiel retrato de un alma que anhela amor y siente la soledad en compañía.
Fue un gusto pasar por tus bonitas y sentidas letras,te dejo besos y estrellas.
Sandra
 
Hermosísimo... tus letras palpitan en sentimiento amigo y eso, es difícil de encontrar.
Besos, estrellas y repu merecida
Eva
Gracias Eva, muchas gracias por tu visita.Un beso enorme
 
nostalgico poema, en el que nos envuelve, sé libre como debe debe, abrazos
Allí, donde se trunca la espera y se filtra el olvido.
Adyacente pero detrás del rectángulo, invisible,
allí, donde se desnudan y se atenúan las palabras,
donde la guadaña hace de la mirada espiga abatida,
soy tallo de trigo,
ahuecado y erguido, pero no seré pan,
cuando mi ciclo llegue a su última parada.
Allí donde tu cáliz descansa y se derrama tu cabello,
queda el fénix de tu hoguera, que no resurgirá
de mis cenizas.
Entre estos sépalos melifluos,
que no supieron sostenerte,
débiles de tanto sustentar pesados días,
dejaré la estela de metal frío, romperé la represa de células
y dejare escapar el torrente de vino.
Sin tu boca,
me lleva el mareo de las ruedas viajeras,
sobre caminos inciertos sin testigos,
migrando mi aura en alas ciegas,
hacia un lugar yermo y sombrío.
Pues no tendré dos primaveras sin que
llegue el invierno contigo,
mas tus manos
se llenaran de flores,
que marchitaran mi último suspiro…
 

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