Childe Harold
Poeta recién llegado
Melodía solitaria
Estoy solo.
Ni el silencio quiere acompañarme.
Cuando camino por la calle
nadie habla, nadie pregunta,
todos caminan.
La lluvia...
El frío interminable
de una lágrima.
Estoy solo.
Las voces que escucho
no tienen sonido,
vienen de una lápida.
La soledad...
El sepulcro preferido
de los besos del mañana.
Estoy solo.
Ni la ira reclama su espacio.
Cuando creo encontrarme
me pierdo más y más
en este abismo ilógico
y amargo.
El tiempo...
El miedo indescriptible
de descubrirme humano.
Estoy solo.
Mi sombra...
Un fantasma sin alma,
santo y seña
de mi egoísmo sórdido.
Ya no hay más rima,
ya no hay más verso...
Estoy definitivamente solo.
Estoy solo.
Ni el silencio quiere acompañarme.
Cuando camino por la calle
nadie habla, nadie pregunta,
todos caminan.
La lluvia...
El frío interminable
de una lágrima.
Estoy solo.
Las voces que escucho
no tienen sonido,
vienen de una lápida.
La soledad...
El sepulcro preferido
de los besos del mañana.
Estoy solo.
Ni la ira reclama su espacio.
Cuando creo encontrarme
me pierdo más y más
en este abismo ilógico
y amargo.
El tiempo...
El miedo indescriptible
de descubrirme humano.
Estoy solo.
Mi sombra...
Un fantasma sin alma,
santo y seña
de mi egoísmo sórdido.
Ya no hay más rima,
ya no hay más verso...
Estoy definitivamente solo.