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Una noche de verano
ebrio de sudor y sábanas
a navegar por el aire
soñé que se me iba el alma
Solté amarras de mi lecho
en mi velero de gasa,
puse rumbo a las tinieblas
y zarpé de mi ventana
Eran las olas de estrellas
era el agüita de plata
y la luna blanco faro
que en la oscuridad me guiaba,
En la espesura del aire
de esa tibia madrugada,
sobre la ciudad dormida
mi velero navegaba
El timón a barlovento
aunque viento no soplara,
la mayor ciñendo el cielo
que flotando me portaba
Y puse rumbo a tu calle
y viré proa a tu casa
y zozobré nuevamente
al cantil de tu ventana...
Y te contemplé dormida,
en tu cama anaranjada.
Después de besar tu labio
después de mirar tu cara
retorné presto en la noche
al abrigo de mi almohada.
Y allí continué soñando...
con mi mar,
y con mi amada.
Una noche de verano
ebrio de sudor y sábanas
a navegar por el aire
soñé que se me iba el alma
Solté amarras de mi lecho
en mi velero de gasa,
puse rumbo a las tinieblas
y zarpé de mi ventana
Eran las olas de estrellas
era el agüita de plata
y la luna blanco faro
que en la oscuridad me guiaba,
En la espesura del aire
de esa tibia madrugada,
sobre la ciudad dormida
mi velero navegaba
El timón a barlovento
aunque viento no soplara,
la mayor ciñendo el cielo
que flotando me portaba
Y puse rumbo a tu calle
y viré proa a tu casa
y zozobré nuevamente
al cantil de tu ventana...
Y te contemplé dormida,
en tu cama anaranjada.
Después de besar tu labio
después de mirar tu cara
retorné presto en la noche
al abrigo de mi almohada.
Y allí continué soñando...
con mi mar,
y con mi amada.
Una noche de verano
ebrio de sudor y sábanas
a navegar por el aire
soñé que se me iba el alma
Solté amarras de mi lecho
en mi velero de gasa,
puse rumbo a las tinieblas
y zarpé de mi ventana
Eran las olas de estrellas
era el agüita de plata
y la luna blanco faro
que en la oscuridad me guiaba,
En la espesura del aire
de esa tibia madrugada,
sobre la ciudad dormida
mi velero navegaba
El timón a barlovento
aunque viento no soplara,
la mayor ciñendo el cielo
que flotando me portaba
Y puse rumbo a tu calle
y viré proa a tu casa
y zozobré nuevamente
al cantil de tu ventana...
Y te contemplé dormida,
en tu cama anaranjada.
Después de besar tu labio
después de mirar tu cara
retorné presto en la noche
al abrigo de mi almohada.
Y allí continué soñando...
con mi mar,
y con mi amada.
Una noche de verano
ebrio de sudor y sábanas
a navegar por el aire
soñé que se me iba el alma
Solté amarras de mi lecho
en mi velero de gasa,
puse rumbo a las tinieblas
y zarpé de mi ventana
Eran las olas de estrellas
era el agüita de plata
y la luna blanco faro
que en la oscuridad me guiaba,
En la espesura del aire
de esa tibia madrugada,
sobre la ciudad dormida
mi velero navegaba
El timón a barlovento
aunque viento no soplara,
la mayor ciñendo el cielo
que flotando me portaba
Y puse rumbo a tu calle
y viré proa a tu casa
y zozobré nuevamente
al cantil de tu ventana...
Y te contemplé dormida,
en tu cama anaranjada.
Después de besar tu labio
después de mirar tu cara
retorné presto en la noche
al abrigo de mi almohada.
Y allí continué soñando...
con mi mar,
y con mi amada.
Una noche de verano
ebrio de sudor y sábanas
a navegar por el aire
soñé que se me iba el alma
Solté amarras de mi lecho
en mi velero de gasa,
puse rumbo a las tinieblas
y zarpé de mi ventana
Eran las olas de estrellas
era el agüita de plata
y la luna blanco faro
que en la oscuridad me guiaba,
En la espesura del aire
de esa tibia madrugada,
sobre la ciudad dormida
mi velero navegaba
El timón a barlovento
aunque viento no soplara,
la mayor ciñendo el cielo
que flotando me portaba
Y puse rumbo a tu calle
y viré proa a tu casa
y zozobré nuevamente
al cantil de tu ventana...
Y te contemplé dormida,
en tu cama anaranjada.
Después de besar tu labio
después de mirar tu cara
retorné presto en la noche
al abrigo de mi almohada.
Y allí continué soñando...
con mi mar,
y con mi amada.
Una noche de verano
ebrio de sudor y sábanas
a navegar por el aire
soñé que se me iba el alma
Solté amarras de mi lecho
en mi velero de gasa,
puse rumbo a las tinieblas
y zarpé de mi ventana
Eran las olas de estrellas
era el agüita de plata
y la luna blanco faro
que en la oscuridad me guiaba,
En la espesura del aire
de esa tibia madrugada,
sobre la ciudad dormida
mi velero navegaba
El timón a barlovento
aunque viento no soplara,
la mayor ciñendo el cielo
que flotando me portaba
Y puse rumbo a tu calle
y viré proa a tu casa
y zozobré nuevamente
al cantil de tu ventana...
Y te contemplé dormida,
en tu cama anaranjada.
Después de besar tu labio
después de mirar tu cara
retorné presto en la noche
al abrigo de mi almohada.
Y allí continué soñando...
con mi mar,
y con mi amada.
Eran las olas de estrellas
era el agüita de plata
y la luna blanco faro
que en la oscuridad me guiaba,
Querido Delamar, navegando por tu mar de versos, he descubiertos estos y si me lo permites me los quedo... las olas de estrellas y la aguita de plata, se quedan prendida en mi playa.... mil gracias por compartir tu inspiración y ser como eres.... Bendiciones.
Muchas gracias amigo Virtus, por tus siempre amables palabras.Excelsa musicalidad le has imprimido a este poema. Lleno de imágenes bellas, románticas, envuelto de brisas, velero, Luna, sueños, y......una amada.
Un bonito sueño poetizado con gran armonía, hermosas frases, y bordado con hilos de Luna plateada.
No le faltaron referencias de gran belleza lírica.
Mis estrellas, todas te las dejo, y repu, si me lo permite la máquinita.
Un rato muy agradable ha sido el de leerte, querido Luis.
Un fuerte abrazo.
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