Felizmente muerto
Sonriele a la Vida... y a la Muerte.
El suicidio de Rapunzel
Atrapada desde niña en una torre ancestral
Mirando al vació, en un bosque espectral
Creció Rapunzel, la portadora de hiel.
Desde el inicio del alba, hasta el atardecer
Cantaba sin desfallecer, su letargo como mujer:
¿Donde estas, mi corazón?
¿Es justo, este dolor?
¿Por qué debo de sufrir?
Mientras tenga que vivir.
¿Por qué mi alma en sombra está?
Si nunca he hecho mal
¿Por qué tengo lidiar
Con esta soledad?
Su corazón, siempre sangrante
Guardaba una esperanza vacilante.
La soledad, su tormento y amiga
Besaba su ser, todos los días
Ocurrió una tarde, después del ocaso
Muriendo el sol
Apareció.
Montaba un corcel dorado
Vestía de blanco.
Él no logró verla
Más escuchó su canción:
Cae la noche una vez mas
En este muerto lugar,
El frío y la soledad
A mi alma acompañaran.
Debería sentir temor
Mas, acostumbrada estoy
A ver la noche caer
Y con ella, mis esperanzas perecer.
Oh felicidad,
¿Donde estas? Ven a visitar
A mi alma que llora
Y cansada te quiere olvidar.
¿Donde podré hallar la paz
Que tanto anhelo?
Ven mi príncipe azul,
Que desde pequeña espero.
Sálvame de la soledad, mi tormento
Mis esperanzas aun no han muerto
Fascinado por aquella cantata de dolor
El caballero partió en busca de la voz
Recorrió pantanos poblados de negros elfos
Cuevas de ogros, dragones negros
Un lago sangriento lleno de cuerpos
Siempre oyendo la canción:
Corazón maldito ve
Lejos, llévate tu dolor
No quiero seguir así,
No quiero así morir.
Madre luna cántame
Como todas las noches
Logra que duerma en paz
Hasta tu marchar
Así pasaron los días
Él en su empresa, debía ver a la bella
Imaginaba su figura,
Su cuerpo se llenaba de calor
Deseaba al verla, tener algo de acción
Mas la canción le cercenó el estímulo:
Muerte, amiga fiel,
Que tanto he visto aparecer
Ven a mí, déjame beber
Tu poderoso elixir, acaba con mí ser.
Sumérgeme en lecho de paz
Con tu negro amor mortal
Déjame descansar
Y al décimo octavo día, agotado de la búsqueda
Observó con tristeza la torre poblada de oscuridad
Escaló, cansado y confundido,
Hacía días la voz no había oído.
Las arpías, lamias, empusas y demás bestias
Dificultaron su subida
Varias le ocasionaron heridas.
Pero con ciega determinación
La meta alcanzó, más de dolor,
Con llanto e indignación
Al vació se arrojó
Con el mas fuerte grito de horror
Yacía ella, como diosa de belleza corrupta
Muerta, cubierta de moscas
Su piel era su único abrigo
Sus ojos secos y marchitos.
Su sexo, perforado una y otra vez por serpientes
Y duendes
La navaja atorada en su pecho
Con ambas manos sujetas
Cubiertas de sangre seca
Delataba el hecho:
Suicidio
Mas antes del fondo tocar
Los oídos del hombre pudieron escuchar
Con nula felicidad,
La voz celestial
En horror sin final
¿Porque el fuego es quien me cubre?
Y el dolor me condena
¿Porque el cielo se aleja?
Si tanto mi ser lo desea.
Esa voz de crueldad
Me espeta sin piedad
Que lo que hice esta mal,
Que por suicidarme, el fuego es mi hogar
Atrapada desde niña en una torre ancestral
Mirando al vació, en un bosque espectral
Creció Rapunzel, la portadora de hiel.
Desde el inicio del alba, hasta el atardecer
Cantaba sin desfallecer, su letargo como mujer:
¿Donde estas, mi corazón?
¿Es justo, este dolor?
¿Por qué debo de sufrir?
Mientras tenga que vivir.
¿Por qué mi alma en sombra está?
Si nunca he hecho mal
¿Por qué tengo lidiar
Con esta soledad?
Su corazón, siempre sangrante
Guardaba una esperanza vacilante.
La soledad, su tormento y amiga
Besaba su ser, todos los días
Ocurrió una tarde, después del ocaso
Muriendo el sol
Apareció.
Montaba un corcel dorado
Vestía de blanco.
Él no logró verla
Más escuchó su canción:
Cae la noche una vez mas
En este muerto lugar,
El frío y la soledad
A mi alma acompañaran.
Debería sentir temor
Mas, acostumbrada estoy
A ver la noche caer
Y con ella, mis esperanzas perecer.
Oh felicidad,
¿Donde estas? Ven a visitar
A mi alma que llora
Y cansada te quiere olvidar.
¿Donde podré hallar la paz
Que tanto anhelo?
Ven mi príncipe azul,
Que desde pequeña espero.
Sálvame de la soledad, mi tormento
Mis esperanzas aun no han muerto
Fascinado por aquella cantata de dolor
El caballero partió en busca de la voz
Recorrió pantanos poblados de negros elfos
Cuevas de ogros, dragones negros
Un lago sangriento lleno de cuerpos
Siempre oyendo la canción:
Corazón maldito ve
Lejos, llévate tu dolor
No quiero seguir así,
No quiero así morir.
Madre luna cántame
Como todas las noches
Logra que duerma en paz
Hasta tu marchar
Así pasaron los días
Él en su empresa, debía ver a la bella
Imaginaba su figura,
Su cuerpo se llenaba de calor
Deseaba al verla, tener algo de acción
Mas la canción le cercenó el estímulo:
Muerte, amiga fiel,
Que tanto he visto aparecer
Ven a mí, déjame beber
Tu poderoso elixir, acaba con mí ser.
Sumérgeme en lecho de paz
Con tu negro amor mortal
Déjame descansar
Y al décimo octavo día, agotado de la búsqueda
Observó con tristeza la torre poblada de oscuridad
Escaló, cansado y confundido,
Hacía días la voz no había oído.
Las arpías, lamias, empusas y demás bestias
Dificultaron su subida
Varias le ocasionaron heridas.
Pero con ciega determinación
La meta alcanzó, más de dolor,
Con llanto e indignación
Al vació se arrojó
Con el mas fuerte grito de horror
Yacía ella, como diosa de belleza corrupta
Muerta, cubierta de moscas
Su piel era su único abrigo
Sus ojos secos y marchitos.
Su sexo, perforado una y otra vez por serpientes
Y duendes
La navaja atorada en su pecho
Con ambas manos sujetas
Cubiertas de sangre seca
Delataba el hecho:
Suicidio
Mas antes del fondo tocar
Los oídos del hombre pudieron escuchar
Con nula felicidad,
La voz celestial
En horror sin final
¿Porque el fuego es quien me cubre?
Y el dolor me condena
¿Porque el cielo se aleja?
Si tanto mi ser lo desea.
Esa voz de crueldad
Me espeta sin piedad
Que lo que hice esta mal,
Que por suicidarme, el fuego es mi hogar
Señorita Noctua, me fue difícil decidir cual de las tres versiones del poema debía publicar. Así que, simplemente, me decidí por las tres. Esta es la primera versión, Rapunzel como lánguida y sola, que al no poder soportar su encierro
Decide después de un tiempo, cercenar su vida.
Aun falta la psicópata y la sucubus, espero le guste, y espero también haber podido cumplir con sus expectativas.