La revelación

cesar curiel

Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya no tengo porque fingir,
mis dedos tiemblan por pulsar esas teclas
sabiendo que estas ahí,
convertida en pantalla, en hiedra.

Mis días huelen a luna,
pasan cual voraces enredaderas
lamiendo y lamiscando números
en el calendario, comiendo cuartos
de mi reloj preferido.

Pasan los días, los meses,
las noches son vacías,
aprovecho para masturbar mis recuerdos
con cada sonrisa agónica que me regala el tiempo
con tus besos que nunca llegan,
de tus ojos que miran muerte, silencio
y siempre vacio.

Una desoladora lengua que me arrastra
cual serpiente, una boca que me besa
y no siento nunca tu cariño;
¡por eso la busco a ella!
Esa… La que entiende de pobrezas,
la que sufre a la par conmigo
la que espera mis llamadas
y sin embargo…, se va a fornicar con mi mejor amigo.

Pero la quiero, la busco, la aguanto;
porque sabe que mi llanto
es un dogma que no tiene prefijo,
y así, la quiero.
Porque con su manto me llevara
al desencanto, a un mundo que no temo.
 
Estructura donde la tristeza se hace un monte de rocas siniestras.
melancolia que acude como una sombra lisa sobre el sacrilegio de las
sensaciones. el cierre del poema me ha encantado. felicidades. luzyabsenta
Muchas gracias por su valiosa aportacion a mi espacio, valoro mucho cada comentario, saludos y un abrazo donde quiera que se encuentre.
 
Caramba, amigo, solitario, traicionado y sin embargo, amas, y sin embargo, aún sostienes lo ineludible. La indiferencia duele, el engaño carcome como hierro candente que nunca pueden extraer de adentro, y pese a ello, estas convencido de que solo ella puede entenderte, calmarte.... buscar en otras bocas su esencia sin nunca encontrarla... Creo que buscas algo que ya no existe, si se fue, su remanente aun queda en ti. Cura su virus, aprende de el y luego dejalo en el adn para que no te vuelva a afectar nunca mas... Sal adelante. Abrazos
 
Ya no tengo porque fingir,
mis dedos tiemblan por pulsar esas teclas
sabiendo que estas ahí,
convertida en pantalla, en hiedra.

Mis días huelen a luna,
pasan cual voraces enredaderas
lamiendo y lamiscando números
en el calendario, comiendo cuartos
de mi reloj preferido.

Pasan los días, los meses,
las noches son vacías,
aprovecho para masturbar mis recuerdos
con cada sonrisa agónica que me regala el tiempo
con tus besos que nunca llegan,
de tus ojos que miran muerte, silencio
y siempre vacio.

Una desoladora lengua que me arrastra
cual serpiente, una boca que me besa
y no siento nunca tu cariño;
¡por eso la busco a ella!
Esa… La que entiende de pobrezas,
la que sufre a la par conmigo
la que espera mis llamadas
y sin embargo…, se va a fornicar con mi mejor amigo.

Pero la quiero, la busco, la aguanto;
porque sabe que mi llanto
es un dogma que no tiene prefijo,
y así, la quiero.
Porque con su manto me llevara
al desencanto, a un mundo que no temo.

Un poema melancólico, donde los recuerdos y esperas asoman.

Mis felicitaciones,

Besos.
 
Caramba, amigo, solitario, traicionado y sin embargo, amas, y sin embargo, aún sostienes lo ineludible. La indiferencia duele, el engaño carcome como hierro candente que nunca pueden extraer de adentro, y pese a ello, estas convencido de que solo ella puede entenderte, calmarte.... buscar en otras bocas su esencia sin nunca encontrarla... Creo que buscas algo que ya no existe, si se fue, su remanente aun queda en ti. Cura su virus, aprende de el y luego dejalo en el adn para que no te vuelva a afectar nunca mas... Sal adelante. Abrazos
Gracias por su valioso comentario, siempre son bien apreciados. Reciba mis saludos sinceros hasta su bella tierra.
 
MaríaA.G;4194515 dijo:
Un poema melancólico, donde los recuerdos y esperas asoman.

Mis felicitaciones,

Besos.
Mil gracias por dejar plasmada su tinta en mi humilde espacio, es un placer para mi el recoger sus letras y guardarlas aqui, donde nadie las toque. Saludos colega.
 
Ya no tengo porque fingir,
mis dedos tiemblan por pulsar esas teclas
sabiendo que estas ahí,
convertida en pantalla, en hiedra.

Mis días huelen a luna,
pasan cual voraces enredaderas
lamiendo y lamiscando números
en el calendario, comiendo cuartos
de mi reloj preferido.

Pasan los días, los meses,
las noches son vacías,
aprovecho para masturbar mis recuerdos
con cada sonrisa agónica que me regala el tiempo
con tus besos que nunca llegan,
de tus ojos que miran muerte, silencio
y siempre vacio.

Una desoladora lengua que me arrastra
cual serpiente, una boca que me besa
y no siento nunca tu cariño;
¡por eso la busco a ella!
Esa… La que entiende de pobrezas,
la que sufre a la par conmigo
la que espera mis llamadas
y sin embargo…, se va a fornicar con mi mejor amigo.

Pero la quiero, la busco, la aguanto;
porque sabe que mi llanto
es un dogma que no tiene prefijo,
y así, la quiero.
Porque con su manto me llevara
al desencanto, a un mundo que no temo.
Estructura donde la tristeza se hace un monte de rocas siniestras.
melancolia que acude como una sombra lisa sobre el sacrilegio de
lassensaciones.
el cierre del poema me ha encantado. felicidades. luzyabsenta
 

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