Aún no

PITEIRA

Poeta que considera el portal su segunda casa
Es un sueño que enloquece
en el umbral del otoño,
es el labio que enrojece
en el labio aquel, bisoño,
del muchacho que marchó.
Es la prueba del ayer,
la condena que me hirió.

Certera, siempre certera,
afilada dentadura,
ahora es la hora de espera
y esa negra catadura
ya se acerca sigilosa
sobre su oscuro corcel
mostrando su frente odiosa.

Mas no ha de cruzar tan pronto
los umbrales de esta puerta,
pues el potro que yo monto
no es el de montura muerta
y entre sus cascos aprieta
la vida de sangre viva
que en las sienes se me inquieta.

Espera, negra haraposa,
espera que yo me aburra
de esta vida desastrosa,
que de mis labios se escurra
y resbale incontinente
el aliento primitivo.
¡Pues espera, impertinente!

Eres terca como mula,
tan insistente, importuna.
Tú, postrada en tu gandula,
dilapidas mi fortuna
y empobreces mi destino.
Mas yo resisto el envite,
sigo andando mi camino.

No insistas, cruel segadora,
no partiré todavía.
La guadaña de tu aurora
no segará en este día,
no corte la savia viva,
no ha de prendarse su filo
de mi garganta cautiva.

¡Aparta de mí tu aliento!

Tu fétida podredumbre
oscura vuela en el viento.
Como quemada en la lumbre,
la piel chamuscada, muerta,
su hedor esparce doquier.
¡Aparta ya de mi puerta!


 
Última edición por un moderador:
Me pongo de pie para aplaudir tu exquisito poema amigo PITEIRA,
haces gala de un léxico muy depurado y rico lo que convierte
tu escrito en una delicia para el lector.
Gracias, un fuerte abrazo.
 
Es un sueño que enloquece
en el umbral del otoño,
es el labio que enrojece
en aquel labio bisoño
del muchacho que marchó.
Es la prueba del ayer,
la condena que me hirió.

Certera, siempre certera,
afilada dentadura,
hora es ya hora de espera
y esa negra catadura
ya se acerca sigilosa
sobre su oscuro corcel
mostrando su frente odiosa.

Mas no ha de cruzar tan pronto
los umbrales de esta puerta,
pues el potro que yo monto
no es de montura muerta
y entre sus cascos aprieta
la vida de sangre viva
que en las sienes se me inquieta.

Espera, negra haraposa,
espera que yo me aburra
de esta vida desastrosa,
que de mis labios se escurra
y resbale incontinente
el aliento primitivo.
¡Espera! ¡Impertinente!

Eres terca como mula,
insistente, importuna.
Tú, postrada en tu gandula,
dilapidas mi fortuna
y empobreces mi destino.
Mas yo resisto el envite,
sigo andando mi camino.

No insistas, cruel segadora,
no partiré todavía.
La guadaña de tu aurora
no segará en este día,
no cortará savia viva,
no ha de prendarse su filo
de mi garganta cautiva.

¡Aparta de mí tu aliento!

Tu fétida podredumbre
oscura vuela en el viento.
Como quemada en la lumbre,
chamuscada la piel muerta,
tu hedor esparces doquier.
¡Aparta ya de mi puerta!



PITEIRA


¡Qué energía de jinete!

Tienes para cabalgar bastante camino.

Tus versos tienen lumbre
con golpes certeros a la parca.

Un fortísimo abrazo.

 
Hermoso alegato contra la muerte traidora, dibujada con contundentes y certeras metáforas. Una pequeña salvedad, la gran musicalidad del poema se resiente en algún momento, porque algún verso no se sujeta a la métrica del octosílabo ("¡Espera! ¡Impertinente!" / "insistente, importuna"). Puede que me equivoque.
 
Desde hace mucho tiempo que no leo poesía tan bella y diferente, la verdad es que estoy de pie ante su mágica escritura...todas las estrellas del cielo para su pluma, y mis aplausos todos.
 
Estimado Pitiera, Bravío poema a esa necia que persiste en sus intentos hasta que al fin carga con nuestro empaque. Un placer saludarte amigo.

Muchas gracias por tu visita y por tus amables palabras, amigo. Sí, haremos cuanto esté en nustras manos para no subirnos en esa barca...nos subiremos, pero cuanto más tarde, mejor.
Un saludo, Melquiades.
Xosé.
 
Es un sueño que enloquece
en el umbral del otoño,
es el labio que enrojece
en aquel labio bisoño
del muchacho que marchó.
Es la prueba del ayer,
la condena que me hirió.

Certera, siempre certera,
afilada dentadura,
hora es ya hora de espera
y esa negra catadura
ya se acerca sigilosa
sobre su oscuro corcel
mostrando su frente odiosa.

Mas no ha de cruzar tan pronto
los umbrales de esta puerta,
pues el potro que yo monto
no es de montura muerta
y entre sus cascos aprieta
la vida de sangre viva
que en las sienes se me inquieta.

Espera, negra haraposa,
espera que yo me aburra
de esta vida desastrosa,
que de mis labios se escurra
y resbale incontinente
el aliento primitivo.
¡Espera! ¡Impertinente!

Eres terca como mula,
insistente, importuna.
Tú, postrada en tu gandula,
dilapidas mi fortuna
y empobreces mi destino.
Mas yo resisto el envite,
sigo andando mi camino.

No insistas, cruel segadora,
no partiré todavía.
La guadaña de tu aurora
no segará en este día,
no cortará savia viva,
no ha de prendarse su filo
de mi garganta cautiva.

¡Aparta de mí tu aliento!

Tu fétida podredumbre
oscura vuela en el viento.
Como quemada en la lumbre,
chamuscada la piel muerta,
tu hedor esparces doquier.
¡Aparta ya de mi puerta!





Y no le dejemos que la cruce,
que no se acerque a nuestra puerta,
la piel no quiere estar a su lado y huye,
y así me siento y así lo dejo impreso en mi poema...
Un placer haber pasado, un beso.
 
Hermoso alegato contra la muerte traidora, dibujada con contundentes y certeras metáforas. Una pequeña salvedad, la gran musicalidad del poema se resiente en algún momento, porque algún verso no se sujeta a la métrica del octosílabo ("¡Espera! ¡Impertinente!" / "insistente, importuna"). Puede que me equivoque.

Muchas gracias, durruti, por tu visita y tus observaciones. En efecto, creo que estas equivocado, pues la sinalefa queda destruida al separarse las palabras que componen el verso, en un caso con los signos de admiración y en el otro con el uso de la coma.

"ESPERA IMPERTINENTE" sería un eptasílabo al hacerse sinalefa entre las dos palabras-
"INSISTENTE, IMPORTUNA" sería un octosílabo, pues se destruye la sinalefa con el uso de la coma.
"¡ESPERA! ¡IMPERTINENTE!" sería octosílabo, pues separamos con los signos de admiración.

En los dos casos leeremos correctamente el verso si hacemos una pausa entre una y otra palabra, destruyendo así fonéticamente la sinalefa. Además, si no hiciéramos esa pausa cambiaría el sentido de la frase.
En efecto, no es lo mismo "Espera impertinente" que "¡Espera! ¡Impertinente!"
Tampoco lo es "Insistente importuna" que "Insistente, importuna"

Reitero, muchísimas gracias por tus observaciones. Yo creo estar acertado, pero igual cometo algún error. Si es así espero tener la suerte de que alguien lo vea y nos lo aclare.

Un cordial y afectuoso saludo.
Xosé.
 
Que detenga su parca mano el manejo de la siega...

Buenas líneas Xosé, mucho me han gustado.

Tiempo sin leerte.

Un abrazo.

Un abrazo, Cesar. Muchas gracias por tu visita y por tu comentario.
Es cierto, mucho tiempo sin leernos. Es lo que pasa en la red, a veces se cambia el rumbo, sin que uno se de cuenta. Pero al final siempre se vuelve....
Xosé.
 
Y no le dejemos que la cruce,
que no se acerque a nuestra puerta,
la piel no quiere estar a su lado y huye,
y así me siento y así lo dejo impreso en mi poema...
Un placer haber pasado, un beso.

Gracias, Mamen. Siempre me dedicas algún verso...me encanta. Muchas gracias.
Un beso.
Xosé.
 
Es un sueño que enloquece
en el umbral del otoño,
es el labio que enrojece
en aquel labio bisoño
del muchacho que marchó.
Es la prueba del ayer,
la condena que me hirió.

Certera, siempre certera,
afilada dentadura,
hora es ya hora de espera
y esa negra catadura
ya se acerca sigilosa
sobre su oscuro corcel
mostrando su frente odiosa.

Mas no ha de cruzar tan pronto
los umbrales de esta puerta,
pues el potro que yo monto
no es de montura muerta
y entre sus cascos aprieta
la vida de sangre viva
que en las sienes se me inquieta.

Espera, negra haraposa,
espera que yo me aburra
de esta vida desastrosa,
que de mis labios se escurra
y resbale incontinente
el aliento primitivo.
¡Espera! ¡Impertinente!

Eres terca como mula,
insistente, importuna.
Tú, postrada en tu gandula,
dilapidas mi fortuna
y empobreces mi destino.
Mas yo resisto el envite,
sigo andando mi camino.

No insistas, cruel segadora,
no partiré todavía.
La guadaña de tu aurora
no segará en este día,
no cortará savia viva,
no ha de prendarse su filo
de mi garganta cautiva.

¡Aparta de mí tu aliento!

Tu fétida podredumbre
oscura vuela en el viento.
Como quemada en la lumbre,
chamuscada la piel muerta,
tu hedor esparces doquier.
¡Aparta ya de mi puerta!





Piteira
Te estas haciendo respetar con esa dama que se asoma ya por la puerta y esparce su hedor, Ay, pobrecita muerte, la has dejado bien plantada.
Te felicito y dejo estrellas y cariños
Ana
 
Piteira
Te estas haciendo respetar con esa dama que se asoma ya por la puerta y esparce su hedor, Ay, pobrecita muerte, la has dejado bien plantada.
Te felicito y dejo estrellas y cariños
Ana
Espero que tengas razón y, lo mismo que tú, la parca piense que me debe un respeto; al menos por el momento.
Muchas gracias, Ana, por tu comentario. Encantado de que te haya gustado.
Un fuerte abrazo.
Xosé.
 
Es un sueño que enloquece
en el umbral del otoño,
es el labio que enrojece
en aquel labio bisoño
del muchacho que marchó.
Es la prueba del ayer,
la condena que me hirió.

Certera, siempre certera,
afilada dentadura,
hora es ya hora de espera
y esa negra catadura
ya se acerca sigilosa
sobre su oscuro corcel
mostrando su frente odiosa.

Mas no ha de cruzar tan pronto
los umbrales de esta puerta,
pues el potro que yo monto
no es de montura muerta
y entre sus cascos aprieta
la vida de sangre viva
que en las sienes se me inquieta.

Espera, negra haraposa,
espera que yo me aburra
de esta vida desastrosa,
que de mis labios se escurra
y resbale incontinente
el aliento primitivo.
¡Espera! ¡Impertinente!

Eres terca como mula,
insistente, importuna.
Tú, postrada en tu gandula,
dilapidas mi fortuna
y empobreces mi destino.
Mas yo resisto el envite,
sigo andando mi camino.

No insistas, cruel segadora,
no partiré todavía.
La guadaña de tu aurora
no segará en este día,
no cortará savia viva,
no ha de prendarse su filo
de mi garganta cautiva.

¡Aparta de mí tu aliento!

Tu fétida podredumbre
oscura vuela en el viento.
Como quemada en la lumbre,
chamuscada la piel muerta,
tu hedor esparces doquier.
¡Aparta ya de mi puerta!


¡Que manera de escribir !! Me quito el sombrero, reputación y estrellas Un abrazo Carmen
 
Hermoso escrito Piteira, siempre, siempre has sido uno de los poetas que mas me encanta de este portal. la elegancia con que escribes es indescriptible. un aplauso y un mar de estrellas para ti amigo.
 
Hay en cada posibilidad la imposibilidad de todas las posibilidades;
la muerte. Esta en tu poema la grandeza del hombre
que sabe que va a morir y sigue viviendo con gran coraje!
Gracias por invitarme a leer tu escrito...
Un abrazo Xosé,

DEL PEDREGAL
 
Hay en cada posibilidad la imposibilidad de todas las posibilidades;
la muerte. Esta en tu poema la grandeza del hombre
que sabe que va a morir y sigue viviendo con gran coraje!
Gracias por invitarme a leer tu escrito...
Un abrazo Xosé,

DEL PEDREGAL

Gracias a ti, amigo, por pasar a leerlo y gracias también por tus halagadoras palabras.
Un abrazo.
Xosé.
 

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