... Tenía por costumbre guardar el pasado en cajas que rotulaba con esmero para saber cuales eran las que no debía volver a abrir. A veces, algún ventarrón se colaba por las puertas siempre abiertas de su corazón y lo desordenaba todo.
...Había ocurrido una vez más y era arduo el trabajo de volver cada caja con su respectivo contenido a su sitio: arduo, pero no imposible. Solo porque imposible no era una palabra que incluyera su diccionario personal. Terminando su tarea se detuvo en la caja que había dejado para el final, algo muy fuerte le impedía archivar ese pasado inmediato. Dentro de la caja: cierto desorden de emociones, palabras, promesas, besos, caricias, lágrimas y risas, y un te quiero enorme que ocupaba muchísimo lugar. Optó por dejar la caja destapada, alejada de las demás y la rotuló con dos palabras: "En pausa
"
...Tal vez
mañana