Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
SOLEDADES
SOLEDAD DESEADA
Esa soledad que añoro
«que en mi vida reposaba...,
repicando con mi aldaba»
la llamo yo sin decoro
pues su silencio yo adoro.
Voy evocando su ausencia
y pido de su clemencia
que en mi vida me acompañe,
en su soledad me bañe
y me ofrezca su indulgencia.
SOLEDAD COMPARTIDA
Busqué la complicidad
de nuestra alcoba silente
y ofrecerte dulcemente
compartir en igualdad
la más dulce soledad.
En tu oasis amoroso
mi ser sentía ardoroso
y aquel ansiado desierto
dejaba mi cuerpo abierto
y tu corazón gozoso.
SOLEDAD OBLIGADA
Su último adiós he guardado
como un bello relicario
y es en mi pecho un sudario
que fuertemente aferrado
es sarcófago cerrado
y es presidio por mi mal.
Su soledad abismal
cautiva mi vida tiene,
en sus garras me detiene
y es mi destino final.
SOLEDAD EN LA MUERTE
Gimen silencios hirientes,
de muerte sus trajes llevan
y de la sima se elevan
soledades balbucientes;
allí quedan, penitentes,
las soledades postreras.
Ya las parcas, compañeras,
se clavan fuerte en el pecho
y el crisantemo deshecho
corona sus calaveras.
SOLEDAD DESEADA
Esa soledad que añoro
«que en mi vida reposaba...,
repicando con mi aldaba»
la llamo yo sin decoro
pues su silencio yo adoro.
Voy evocando su ausencia
y pido de su clemencia
que en mi vida me acompañe,
en su soledad me bañe
y me ofrezca su indulgencia.
SOLEDAD COMPARTIDA
Busqué la complicidad
de nuestra alcoba silente
y ofrecerte dulcemente
compartir en igualdad
la más dulce soledad.
En tu oasis amoroso
mi ser sentía ardoroso
y aquel ansiado desierto
dejaba mi cuerpo abierto
y tu corazón gozoso.
SOLEDAD OBLIGADA
Su último adiós he guardado
como un bello relicario
y es en mi pecho un sudario
que fuertemente aferrado
es sarcófago cerrado
y es presidio por mi mal.
Su soledad abismal
cautiva mi vida tiene,
en sus garras me detiene
y es mi destino final.
SOLEDAD EN LA MUERTE
Gimen silencios hirientes,
de muerte sus trajes llevan
y de la sima se elevan
soledades balbucientes;
allí quedan, penitentes,
las soledades postreras.
Ya las parcas, compañeras,
se clavan fuerte en el pecho
y el crisantemo deshecho
corona sus calaveras.
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