Madre...
Desde hoy haré tu voluntad,
limpiaré mis heridas con sal,
cerraré mis ojos con espinas,
caminaré descalza en el fuego.
Madre...
-¿por qué te vas?-
por qué no me dejaste llegar.
la luz de la bondad se debilita
dejándome en completa orfandad.
Madre no llores más...
los fantasmas ya no están
pero mi vientre es un desierto
con ojos secos como faroles.
Madre...
tus pechos derraman agria miel
que nunca pude beber
y tu regazo no me cobija
en las noches en que muero.
Desde hoy haré tu voluntad,
limpiaré mis heridas con sal,
cerraré mis ojos con espinas,
caminaré descalza en el fuego.
Madre...
-¿por qué te vas?-
por qué no me dejaste llegar.
la luz de la bondad se debilita
dejándome en completa orfandad.
Madre no llores más...
los fantasmas ya no están
pero mi vientre es un desierto
con ojos secos como faroles.
Madre...
tus pechos derraman agria miel
que nunca pude beber
y tu regazo no me cobija
en las noches en que muero.